jueves 21 de enero de 2010

La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 3

En esta serie de artículos estoy reflexionando sobre la realidad, o quizás mejor expresado, la percepción que tenemos de ella y como algunos se autoerigen en los conocedores de esta realidad.

A estas alturas no podemos demostrar que no percibimos la realidad directamente, pero si deducirla desde ciertas premisas, a su vez, difíciles de verificar. Pero si aceptamos que el hecho que cada ser humano tenga un modo de percibir la realidad de un modo diferente (al menos eso es lo que dice), y que nuestros sentidos no acceden a toda la información de nuestro entorno, creo que podemos partir de la base que tenemos ciertas limitaciones a la hora de mapear lo que hay en el exterior.

Parece ser, que en general, la incertidumbre genera una sensación desagradable que provoca una búsqueda de certezas. Lo cierto es, que desde un punto de vista exclusivamente pragmático, en múltiples ocasiones, nos conviene creer que los acontecimientos pasarán del mismo modo que pasaron anteriormente. Esta idea, nos permite poder realizar cálculos y avanzarnos a una serie de acontecimientos que aseguren nuestra supervivencia.

Expresado en la terminología utilizada en este blog, “modelamos” la realidad, creamos modelos que nos permiten generar predicciones, del mismo modo que lo hace un meteorólogo. De hecho, ese debería ser el trabajo de los científicos.

La ciencia pues, pretende crear modelos de la realidad para manipularla y predecir los efectos de dicha manipulación.

En este punto, tendremos que aceptar como bastante plausible la premisa de nuestras limitaciones sobre nuestro acceso a la realidad.

Si la ciencia busca modelos para describir la realidad (y entendiendo que no solo se dedica a matar el tiempo), eso quiere decir, que todavía no tiene dicha descripción completa. Esta conclusión va a ser muy importante durante el resto del artículo.

La ciencia no existe. Eso que quede claro. Del mismo modo que no existe la religión. Existen personas que aplican un método definido para obtener resultados. Este método, se basa principalmente en el pensamiento analítico donde se define un problema a resolver y se descompone dicho problema en partes que permitan trabajar sobre él. Se que es un modelo (o descripción) un poco burda sobre ese tipo de pensamiento pero para nuestros fines ya servirá.

La primera consecuencia interesante es que para definir el problema de manera que sea abordable y posteriormente analizado, se requiere de ciertos conocimientos previos. Una base epistemológica.

Esa base, proviene de otros científicos que a su vez proviene de otros científicos. Aunque el conocimiento científico avanza, raramente las bases se cuestionan ya que de ellas dependen muchas de las investigaciones llevadas a cabo. Cada vez que aparece un genio que revoluciona el modelo de base, se genera una gran crisis. Todo el sistema se desestabiliza. Le pasó a Newton, le pasó a Galileo, le pasó a Einstein, a Rutherford y a Hawkings entre otros.

Además, los experimentos necesarios para comprobar ese modelo, se fijan precisamente para obtener resultados que lo validen, por lo tanto, se limita la posibilidad de encontrar otro tipo de información que quizás expandiría o modificaría el modelo. Y cuando los resultados no encajan, a menudo son rechazados e interpretados como anómalos o como un error en el experimento. Sin contar intereses personales para interpretar la información, económicos o políticos.

La palabra interpretar es muy interesante y muy pertinente. Lo que obtiene un científico no es una etiqueta que diga: “tu experimento ha funcionado bien”. Lo que obtiene son unos datos que tienen que ser entendidos por el científico, y en ese sentido, susceptibles de ofrecer conclusiones diferentes. Para ello se utiliza la estadística, una metodología que requiere del factor humano para ser utilizada.

El científico tiene que decidir con cual de las diferentes herramientas con las que cuenta la estadística va a valorar los datos del experimento. Lo interesante es que según que herramienta utilice, puede obtener interpretaciones diferentes.

Solo teniendo en cuenta estos factores, y asumiendo que así se den, empieza a ser cada vez menos creíble que la ciencia consiga generar modelos ajustados sobre como es el mundo y mucho menos que esos modelos sean precisamente la realidad.

Además, si se piensa fríamente: si no tenemos acceso a la realidad, ¿Cómo podemos saber si nuestros modelos se acerca a ella o no? La única respuesta parece ser, en su capacidad de obtener buenas predicciones o en su capacidad de obtener resultados que nos sean útiles. Pero las dos dependen del observador.

¿Porqué todos estos preámbulos? Lo cierto es que tiene que ver con como algunos entienden la ciencia. La ciencia no necesariamente es objetiva. De hecho, la ciencia no existe (como ya he comentado), sino que existe un grupo de personas que utilizan un tipo de pensamiento concreto. La ciencia no puedo ofrecer verdades absolutas ni dogmas, ya que está en su propia definición. Sólo puedo plantear modelos y hacer lo posible para refutarlos para obtener un modelo nuevo y más preciso. La ciencia no puedo negar la existencia de algo solo porque todavía no tiene un modelo para describirlo (piense en la electricidad, el electromagnetismo, cualquier forma de radiación electromagnética o nuclear, etc.), solo puede decir que no lo puede describir por el momento. Los experimentos no pueden estar orientados a demostrar una teoría si no ha refutarla y los científicos tienen que estar dispuestos a dudar de cualquier teoría establecida, aunque sea la suya.

La ciencia a menudo me recuerda a las religiones en el sentido que tuvieron un profeta con un puñado de ideas interesantes y que centenares de años en manos de sujetos con diferentes intereses al del profeta, han distorsionado el mensaje original y en algunas veces lo han corrompido tanto que no se parece en nada al original.

Quien proclame verdades absolutas en la ciencia, simplemente no se tendría que considerar científico. Quien niegue otros modelos (incluidos los religiosos, espirituales, etc,) simplemente porque la ciencia no tiene un modelo equivalente que los explique, tampoco debería ser considerado científico. Y me refiero científico como alguien que sigue una corriente de pensamiento y no necesariamente que haga ciencia.

Además, la ciencia está a empezando a rozar los límites de lo religioso en su pura concepción. La ciencia moderna se creó en la ilustración como reacción al obscurantismo (o simplemente un modelo diferente de aproximarse a la realidad). Su idea era aportar luz a los seres humanos a través de ese conocimiento.

Cuatro siglos después, el conocimiento nos sale literalmente por la orejas. La cantidad de información que tenemos a nuestro alrededor simplemente supera nuestra capacidad de procesarla y de entenderla.

Los científicos, a medida que sus modelos se hacían más sofisticados, tuvieron que desarrollar un lenguaje propio para poder entenderse. Palabras como radioactividad, reactancia, impedancia, exotermia, electrón, etca., son palabras que solo existen en un entorno muy concreto y solo comprensibles para los que las utilizan.

El conocimiento científico está conformado por modelos muy sofisticados y muy alejados de la vida cuotidiana, creados por personas muy inteligentes y que dedicaron muchos años de su vida ha desarrollarlo. Requieren de una capacidad de abstracción muy elevada y muy a menudo sus efectos se alejan mucho de la experiencia subjetiva de la persona de la calle. Pocos saben porque un avión se sostiene en el aire, que hace que un aire acondicionado o un motor de combustión funcionen.

Los avances de los que hoy disfrutamos, provienen de centenares de años de avances científicos, gracias a mentes muy brillantes.

En la escuela, nos intentan enseñar la física de Newton, o el átomo de Bohr como si porque esas fueron las bases de la ciencia en algún momento, fueran fáciles de enseñar a un niño. En la época de esos científicos, esos conocimientos solo estaban alcance de unos cuantos personajes excepcionales altamente especializados y ahora se pretende que un niño de 12 años las entienda.

Pero esos conocimientos científicos que se consideran de nivel infantil, son modelos obsoletos y desfasados que la ciencia actual ya no utiliza y a pesar de eso se siguen enseñando. El modelo de Newton está desfasado y superado especialmente por el relativista, el de Bohr por la física cuántica. Solo porque es más sencillo explicar que un electrón gira alrededor de un núcleo que hablar de las complejidades intelectuales de la física cuántica, no se debe ofrecer como una verdad científica. El problema es que las teorías físicas actuales son tan complejas que son directamente incomprensibles para la mayoría de mortales.

Pero hasta en las universidades, los alumnos no pueden reproducir el proceso de descubrimiento de cada uno de los modelos que aprenden (seguramente por motivo de tiempo principalmente) por lo que tienen que creerse y aceptar teorías científicas para poder avanzar en sus estudios.

El efecto perverso de esta práctica, puede ser que se acaben perpetuando paradigmas científicos hasta que quizás alguien los cuestione, momento en el que dicho libre pensador se enfrentará probablemente con la oposición de la comunidad.

Pero además, estos conocimientos muy a menudo son incomprensibles hasta para los propios científicos de otros campos. La ciencia se ha especializado tanto, que hay infinidad de campos con infinidad de especialistas, con su propia jerga y su propio mundo. El científico polifacético desapareció hace muchos años.

Es decir, tenemos una visión del mundo ofrecida por la ciencia, que no entendemos la mayoría, en muchas veces mal interpretada por radicales y que conduce a dogmatismos, que está en manos de ciertas personas que dicen ser expertos en ello, formados en instituciones especializadas solo al alcance de algunos, donde se los obliga a aceptar una serie de conocimientos de base, que además utilizan una jerga propia que los aleja del mundo terrenal, y que piden al resto que bajo la imposibilidad de entender lo que hacen debido su extrema complejidad, hagan pruebas de fe sobre su veracidad.

¿A alguien le recuerda esta situación a algo más?

¿Qué diferencia hay entre pedir dinero para un acelerador de partículas que casi nadie entiende ni como funciona ni para que sirve y el pedir dinero para un catedral o una mezquita o un santuario?

¿Cómo pueden pedir a la población que tome decisiones sobre temas que desconoce como la ingeniería genética, la energía nuclear, el cambio climático, etca?. ¿Cómo se pueden tomar decisiones de algo que no se entiende ni se pueden calcular sus efectos?

Sigo sin ver grandes diferencias entre ciencia y religión, más allá que son modelos diferentes de ver la realidad…y ahí dejo esa paradoja.

Xavier Pirla
Director TI