miércoles 24 de junio de 2009

¿Brotes verdes?

Una vez más (n-ésima vez), parece más claro que a lo que llamamos economía es un estraño invento sustentado por otro estraño invento llamado dinero. Y es que vale la pena recordar, que el dinero llegó antes que la economía (sea lo que sea). Parece ser que la economía no es algo físico que los científicos se empeñan en entender como pasa con un volcán, un océano, una galaxía o un átomo. La economía no existe, ni existió ni existirá, al menos más allá de las mentes humanas.

De hecho, parece más un gran acuerdo entre seres humanos para gestionar el dinero (y parece que a las personas y sus futuros). Y es que cuando se habla de modelo económico, queda explícito en la palabra, que es solo un modelo. Un conjunto de premisas que quieren describir una realidad. Pero en el caso de la economía, además, no hay esa "realidad". Es decir, un modelo del funcionamiento del átomo, intenta describir con la mayor precisión posible el comportamiento del átomo, para poder realizar predicciones. Pero en economía, no hay esa realidad. La economía, es más como el sistema jurídico, que lo único que hay es un montón de acuerdos en forma de papeles y una autoridad que se encarga que se cumplan.

Si la economía no existe por si misma, debe ser porque es una creación humana, y que sólo los humanos la pueden sostener. Pero si solo los humanos la sostienen, y no se sustenta en el mundo real, quiere decir que es una especie de realidad mental.

Quién no esté de acuerdo todavía, que observe que pasa con las burbujas especulativas, los cracks, el pánico, el aumento del valor de productos,etc... Solo decir, que esta economía se acaba basando en la confianza de las personas, que como ya hemos escrito en este blog, necesita de cierta capacidad de predicción de comportamientos futuros y que a la vez, se basan en las predicciones que se han hecho. Por lo tanto, acaba siendo todo un gran juego mental.

El acceso masivo a los medios de comunicación que ha caracterizado los últimos 50 años, ha provocado que ese sistema basado en las percepciones de la gente, se volviera más voluble, ya que los receptores de la información, recibían más información y eso hacía que su comportamiento fuera más variable y más difícil de predecir.

El acceso a aesta información, permite generar expectativas que condicionan tanto el consumo, como la inversión, el crédito o el ahorro.

Los gobiernos, cosncientes claramente de este hecho, intentan constantemente alterar la percepción de sus ciudadanos para moldear sus expectativas. El problema, parece ser que la economía es mucho más caótica e impredecible, y especialmente mucho más inercial, de lo que mucho creían.

La gran falacía del siglo XX y XXI, ha sido que la economía se puede dirigir, pero la realidad es mucho más tozuda e insistente y nos demuestra una y otra vez, que estamos sujetos a inercias del propio modelo difíciles de hacer virar. Ya sean, reales o mentales.

Llevamos un año y medio de intentos deseperados por parte de todo aquel capaz de influir en los medios, de lanzar mensajes que permiteran alterar esa percepción mental de la mayoría: primero no había crisis, luego que no sería tan dura, luego que no sería tan larga, y ahora que ya se entreveen los primeros brotes verdes.

Las personas que emiten esos mensajes deberían saber que su nivel de credibilidad está por debajo de lo requerido para que puedan influir, simplemente por su clara intención de manipular la percepción de una realidad.

Un importante empresario barcelonés, insistía casi con un tono de deseperación que su feria sobre inmuebeles "low cost" había sido un éxito y que había superado las expectativas y que la recuperación del sector era ya un hecho. Su intención, probablemente, era volver a infundir el terror entre los compradores ( esos mismos que se habían dado cuenta que en los últimos 10 años muchos se habían aprovechado para hacer dinero de la nada, y ahora veían con justicia como los precios volvían a cifras más reales y justas). Terror, para que compraran ahora, antes que la demanda volviera hacer subir los precios. Y es que resulta que este terror, es el que creó la burbuja. De hecho, terror por un lado y codicia por otro. Pero ambas basadas en la construcción mental que los precios seguirían subiendo.

Este ejemplo, es solo un intento desesperado que pretende no tener en cuenta que los bancos no dan créditos, que vamos hacía los 5 millones de parados, que a muchos se les terminará el paro pronto y que no hay signos claros de recuperación económica.

Los brotes verdes, parecen ser un intento más de querer inducir ciertas ideas en los ciudadanos de a pie, mientras una nueva burbuja se está inchando (el déficit público) pero ahora, la están inchando aquellos que nos tienen que proporcionar nuestro estado del bienestar.