jueves 21 de mayo de 2009

Nudgeando

Nuestra actividad diaria se basa en una acomulación de pequeñas acciones que van desde tomar un café, a limpiarse los dientes o poner el intermitente hasta decidir que tarea realizar primero o que contrato firmar. Detrás de cada una de ellas hay infinidad de pequeñas decisiones que se deben tomar. Si tuvieramos que reflexionar detenidamente sobre cada una de ellas, nuestra vida sería poco funcional. Por eso, internalizamos y automatizamos una gran mayoría que se dan frecuentemente, liberando capacidad de proceso para tareas más poco habituales y que requieren más de nuestra atención. Simplemente es práctico.

Alguna vez se habrá empeñado en meter una llave que no correspondía en la cerradura una y otra vez, hasta que se ha detenido a entender que estaba pasando. El proceso de llevar de la inconsciencia a la consciencia un proceso automatizado, puede desbloquear situaciones a través de entender que existen otras opciones para hacerlo de un modo distinto.

En este sentido, es interesante ver como se puede controlar a poblaciones enteras haciendo uso de esta automatización de procesos. "Nudge", es un libro escrito por Thaler y Sunstein que nos habla de la arquitectura de las decisiones. Es decir, como conseguir que la mayoría tienda a tomar unas decisiones más convenientes según el criterio de una minoría ilustrada.

Hay múltiples casos de estas arquitecturas de decisiones, como por ejemplo la disposición de la comida en los supermercados, las tarifas eléctricas nocturnas, y una retalía completa de subterfugios que utilizan los atajos que tiene nuestra mente para ahorrarse tiempo, para llevar a las personas a tomar ciertas decisiones.

La publicidad ha utilizado desde hace muchos años estas tendencias de nuestra cabeza, hasta el punto que nos familiarizan desde pequeños con ciertos procedimientos o conceptos transmitidos de padres a hijos y reforzados por los medios de comunicación.

Cosas tan obvias como la cantidad de pasta dentrífica que se pone en el cepillo: ¿Alguién ha pensado que cantidad necesita? Lo cierto es que es al menos 1/20 parte que la que muestran en los anuncios o en la misma caja de cartrón. ¿Es necesario tener un frigorífico de más de 2 metros y llenarlo hasta los topes? ¿Es necesario que la ropa huela a algo cuando está limpia?¿No podría estar limpia y ya está? ¿Porque tenemos tendencía a querer mejores casas, coches, etc? Son cuestiones que normalmente no se plantean, pero que sus efectos han sido provocados muy deliberadamente para que tomemos decisiones y realicemos acciones automáticamente o inconscientemente.

Lo particularmente curioso es como muchas acciones nunca han pasado por un estadio consciente de aprendizaje, ya que se han integrado desde la infancia gracias a la transmisión a través de los padres que a su vez, quizás lo aprendieron de sus padres o de campañas de publicidad o de políticas del gobierno del momento.

Gracias a esta tecnología de la arquitectura de las decisiones, se pueden controlar ciertas reacciones sociales y comprender porque se producen ciertos fenómenos sociales como las crisis especulativas, tal y como cuenta Fernando Trías de Bes en su último libro "El hombre que cambió su casa por un tulipán".

Solo tomando consciencia de estos procesos automatizados que acaban controlando nuestra vida, podremos ser más libres para tomar las decisiones que más nos convengan en cada momento, y no las que les convengan a otros.