Cuando alguien le da crédito, confianza, o valor a las palabras y comportamientos de alguien más se dice que esa persona influye. La influencia quizás sea la habilidad más deseada pero menos reconocida por los seres humanos. Ese secreto anhelo de poder tener cierto grado de control sobre los demás.
El enfoque de Talent Institut sobre este tema, no se basa en lo que una persona pueda hacer sobre otra para tener ese grado de control, sino que se basa en generar en uno mismo un estado, una congrüencia personal, que inspire y sirva de modelo para los otros.
Los humanos nos movemos por reconocimiento de patrones. Entendemos aquello que podemos asociar a algo que ya conocemos o que es lo suficientemente parecido para ajustarlo a lo que ya conocemos.
Todo aquello que de alguna manera es predecible nos genera confianza, seguridad, ya que nos permite dibujar escenarios futuros de lo que va a pasar.
Una de las mayores virtudes que puede tener una persona influyente es su capacidad de generar confianza en los demás. Para ello, los demás deben de poder reconocer patrones de conducta o comportamiento de algún modo predecibles.
Si una persona va cambiando su comportamiento aleatoriamente (al menos desde el exterior), crea desconfianza. Normalmente la gente no es consistente en su comportamiento, simplemente por falta de congrüencia interior. Es decir, porque hacen o dicen cosas diferentes a las que sienten, normalmente porque adaptan su mensaje a la situación por algun tipo de miedo en concreto. Tienen miedo porque no tienen confianza en si mismos, y temen fracasar, ser ridiculizados y ser rechazados por su entorno o zona de influencia.
Cualquier persona influyente debe de desarrollar una congrüencia consistente en el tiempo, para poder esperar que los demás confien en él, y eventualmente, se convierta en un líder. Es decir, su comportamiento, sus acciones y sus palabras, deben encajar con lo que siente, y lo que siente no debe estar condicionado por miedos externos limitantes.
Está claro que no es el único factor, pero desde TI tenemos claro que el camino de un líder empieza desde dentro hacía afuera, por eso trabajamos para que las personas generen esa confianza interior, que le permita influir positivamente en los demás y convertirse en una referencia para muchos de tal modo que esten dispuestos a escucharle, a creerle y a seguirle.
El enfoque de Talent Institut sobre este tema, no se basa en lo que una persona pueda hacer sobre otra para tener ese grado de control, sino que se basa en generar en uno mismo un estado, una congrüencia personal, que inspire y sirva de modelo para los otros.
Los humanos nos movemos por reconocimiento de patrones. Entendemos aquello que podemos asociar a algo que ya conocemos o que es lo suficientemente parecido para ajustarlo a lo que ya conocemos.
Todo aquello que de alguna manera es predecible nos genera confianza, seguridad, ya que nos permite dibujar escenarios futuros de lo que va a pasar.
Una de las mayores virtudes que puede tener una persona influyente es su capacidad de generar confianza en los demás. Para ello, los demás deben de poder reconocer patrones de conducta o comportamiento de algún modo predecibles.
Si una persona va cambiando su comportamiento aleatoriamente (al menos desde el exterior), crea desconfianza. Normalmente la gente no es consistente en su comportamiento, simplemente por falta de congrüencia interior. Es decir, porque hacen o dicen cosas diferentes a las que sienten, normalmente porque adaptan su mensaje a la situación por algun tipo de miedo en concreto. Tienen miedo porque no tienen confianza en si mismos, y temen fracasar, ser ridiculizados y ser rechazados por su entorno o zona de influencia.
Cualquier persona influyente debe de desarrollar una congrüencia consistente en el tiempo, para poder esperar que los demás confien en él, y eventualmente, se convierta en un líder. Es decir, su comportamiento, sus acciones y sus palabras, deben encajar con lo que siente, y lo que siente no debe estar condicionado por miedos externos limitantes.
Está claro que no es el único factor, pero desde TI tenemos claro que el camino de un líder empieza desde dentro hacía afuera, por eso trabajamos para que las personas generen esa confianza interior, que le permita influir positivamente en los demás y convertirse en una referencia para muchos de tal modo que esten dispuestos a escucharle, a creerle y a seguirle.
