martes 18 de noviembre de 2008

Vender información

¿Se ha detenido por un momento y ha observado que es lo que está haciendo y qué tiene a su alrededor?

A diferencia de un agricultor de hace 50 años, prácticamente todo lo que nos rodea es información o de algún modo está relacionado con la información.

El dinero ha desaparecido como algo físico, y se ha convertido en una serie de impulsos electromagnéticos almacenados en grandes CPDs o concentraciones de servidores. Si abriéramos una de esas grandes cajas negras llenas de diodos luminosos, cables coaxiales y fibra óptica, refrigeradas y aisladas en un subterráneo acorazado, no encontraríamos nada más que metal y plástico.

El dinero no existe, estrictamente: es información. Pero un periódico es exactamente lo mismo. Un periódico no es la realidad: es solo información validada por la misma confianza que depositamos en los bancos al creernos que esa información que almacenan nos va a servir para adquirir artículos.

Esa confusión entre lo que es real y lo que no, nos lleva a dar poder a puros símbolos, como a una bandera, una divisa, una marca comercial, etc..

A modo de ejemplo, la anécdota supuestamente entre Picasso y un peatón anónimo:

Peatón: ¿Usted es Picasso, verdad?
Picasso: Si
Peatón: Pues aprovecho para decirle que sus cuadros no muestran la realidad, son raros, extraños.
Picasso: No le comprendo
(El peatón anónimo se saca de la cartera una foto de su esposa)
Peatón: Por ejemplo: ¿Lo ve? esto si es real, es mi mujer
Picasso: Pues para ser su mujer, la veo muy plana y pequeñita

De hecho, vivimos en un gran acuerdo social, empezando por el lenguaje donde todos nos ponemos de acuerdo en darle un significado parecido a un conjunto de fonemas o signos escritos (palabras), y terminando por el intercambiar un simple trozo de papel sin valor físico, por un pedazo de oro.


Sin esos acuerdos, no podríamos hacer nada. Sin esos acuerdos, probablemente este mundo sería un caos. Probablemente. ¿Pero que pasa cuando alguien se empieza a plantear los criterios que le han hecho validar ciertos acuerdos? ¿Por que deberíamos creer que los impulsos electromagnéticos equivalen a pedacitos de oro? ¿Porque lo que se escribe en un periódico o aparece por el televisor, tiene que ser una aproximación confiable a la realidad? ¿Por qué debería seguir una serie de normas (leyes) del juego?


Más que confiar, necesitamos pensar que todos los integrantes del gran acuerdo respetan esas reglas, ya que es la única garantía que seguirá en marcha el juego. ¿Qué pasaría si en una partida de monopoli cada uno pusiera sus reglas?

En estos momentos, el peatón anónimo se está planteando si realmente esa foto es su esposa, o si Picasso tenía razón. Si Picasso tenía razón y nuestro transeúnte se lo cree, probablemente estaremos en un grave aprieto.

Y aún hay bancos que no creen que sea ahora un buen momento para persuadir mejor...