Sin entrar en política, es interesante observar como altos cargos políticos reaccionan delante situaciones adversas.
Ernest Benach, el presidente del Parlament de Catalunya se ha visto sorprendido por una polémica relacionada con cierto equipamiento extra para su coche oficial.
Ernest Benach se ha caracterizado por su labor de aumentar la transparencia a las cuentas de su institución política en los últimos años, con lo que su credibilidad política seguramente aumentó (aunque eso es muy difícil de asegurar).
Ahora, y debido a este incidente, ha pedido disculpas y ha decidido desinstalar el equipo extra de su coche oficial por el rechazo popular que ha suscitado esos gastos en tiempos de crisis. La disculpa, aunque muy respetable presupone que necesariamente algo mal se hizo.
Probablemente, el presidente Benach no considere que se hizo nada malo, pero prefiere apaciguar los ánimos de unos ciudadanos que ven como tienen problemas económicos a final de mes.
Es interesante reflexionar, si porque un grupo de ciudadanos piensen que algo está mal, necesariamente algo esté mal. De hecho lo malo y lo bueno, son juicios basados en puntos de vista y los puntos de vista se basan en la información disponible.
Con un buen discurso persuasivo, se hubiera podido explicar mejor las cuentas del Parlament y de cuanto dinero ha conseguido ahorrar este señor y su equipo, o lo que supone para el contribuyente la cantidad invertida en el vehículo o hasta el hecho que Ernest Benach necesita cada día más de una hora para desplazarse de su residencia hasta su lugar de trabajo.
Parecía lógico pensar que si aprovechara esas dos o tres horas diarias para trabajar (para eso eran los accesorios), seguramente a los ciudadanos les saldría más a cuenta pagar estos extras.
Los humanos generamos puntos de vista a través de creencias, valores y de atender a cierta información y desatender otra. De este modo, creamos una realidad individualmente compartida.
Los medios de comunicación lo saben muy bien, y saben que suministrando la información precisa en el momento preciso, pueden generar una nueva realidad en los receptores.
Pero del mismo modo, una persona con la capacidad de aparecer en los medios de comunicación como un Presidente de un parlamento, puede generar un discurso lo suficientemente lógico y persuasivo para reestablecer su credibilidad, su ethos, a través de generar una nueva concepción de lo que los ciudadanos creen que está pasando fuera de sus cabezas.
Solo se trata de tener las habilidades adecuadas.
Ernest Benach, el presidente del Parlament de Catalunya se ha visto sorprendido por una polémica relacionada con cierto equipamiento extra para su coche oficial.
Ernest Benach se ha caracterizado por su labor de aumentar la transparencia a las cuentas de su institución política en los últimos años, con lo que su credibilidad política seguramente aumentó (aunque eso es muy difícil de asegurar).
Ahora, y debido a este incidente, ha pedido disculpas y ha decidido desinstalar el equipo extra de su coche oficial por el rechazo popular que ha suscitado esos gastos en tiempos de crisis. La disculpa, aunque muy respetable presupone que necesariamente algo mal se hizo.
Probablemente, el presidente Benach no considere que se hizo nada malo, pero prefiere apaciguar los ánimos de unos ciudadanos que ven como tienen problemas económicos a final de mes.
Es interesante reflexionar, si porque un grupo de ciudadanos piensen que algo está mal, necesariamente algo esté mal. De hecho lo malo y lo bueno, son juicios basados en puntos de vista y los puntos de vista se basan en la información disponible.
Con un buen discurso persuasivo, se hubiera podido explicar mejor las cuentas del Parlament y de cuanto dinero ha conseguido ahorrar este señor y su equipo, o lo que supone para el contribuyente la cantidad invertida en el vehículo o hasta el hecho que Ernest Benach necesita cada día más de una hora para desplazarse de su residencia hasta su lugar de trabajo.
Parecía lógico pensar que si aprovechara esas dos o tres horas diarias para trabajar (para eso eran los accesorios), seguramente a los ciudadanos les saldría más a cuenta pagar estos extras.
Los humanos generamos puntos de vista a través de creencias, valores y de atender a cierta información y desatender otra. De este modo, creamos una realidad individualmente compartida.
Los medios de comunicación lo saben muy bien, y saben que suministrando la información precisa en el momento preciso, pueden generar una nueva realidad en los receptores.
Pero del mismo modo, una persona con la capacidad de aparecer en los medios de comunicación como un Presidente de un parlamento, puede generar un discurso lo suficientemente lógico y persuasivo para reestablecer su credibilidad, su ethos, a través de generar una nueva concepción de lo que los ciudadanos creen que está pasando fuera de sus cabezas.
Solo se trata de tener las habilidades adecuadas.

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