En esta serie de artículos estoy reflexionando sobre la realidad, o quizás mejor expresado, la percepción que tenemos de ella y como algunos se autoerigen en los conocedores de esta realidad.
A estas alturas no podemos demostrar que no percibimos la realidad directamente, pero si deducirla desde ciertas premisas, a su vez, difíciles de verificar. Pero si aceptamos que el hecho que cada ser humano tenga un modo de percibir la realidad de un modo diferente (al menos eso es lo que dice), y que nuestros sentidos no acceden a toda la información de nuestro entorno, creo que podemos partir de la base que tenemos ciertas limitaciones a la hora de mapear lo que hay en el exterior.
Parece ser, que en general, la incertidumbre genera una sensación desagradable que provoca una búsqueda de certezas. Lo cierto es, que desde un punto de vista exclusivamente pragmático, en múltiples ocasiones, nos conviene creer que los acontecimientos pasarán del mismo modo que pasaron anteriormente. Esta idea, nos permite poder realizar cálculos y avanzarnos a una serie de acontecimientos que aseguren nuestra supervivencia.
Expresado en la terminología utilizada en este blog, “modelamos” la realidad, creamos modelos que nos permiten generar predicciones, del mismo modo que lo hace un meteorólogo. De hecho, ese debería ser el trabajo de los científicos.
La ciencia pues, pretende crear modelos de la realidad para manipularla y predecir los efectos de dicha manipulación.
En este punto, tendremos que aceptar como bastante plausible la premisa de nuestras limitaciones sobre nuestro acceso a la realidad.
Si la ciencia busca modelos para describir la realidad (y entendiendo que no solo se dedica a matar el tiempo), eso quiere decir, que todavía no tiene dicha descripción completa. Esta conclusión va a ser muy importante durante el resto del artículo.
La ciencia no existe. Eso que quede claro. Del mismo modo que no existe la religión. Existen personas que aplican un método definido para obtener resultados. Este método, se basa principalmente en el pensamiento analítico donde se define un problema a resolver y se descompone dicho problema en partes que permitan trabajar sobre él. Se que es un modelo (o descripción) un poco burda sobre ese tipo de pensamiento pero para nuestros fines ya servirá.
La primera consecuencia interesante es que para definir el problema de manera que sea abordable y posteriormente analizado, se requiere de ciertos conocimientos previos. Una base epistemológica.
Esa base, proviene de otros científicos que a su vez proviene de otros científicos. Aunque el conocimiento científico avanza, raramente las bases se cuestionan ya que de ellas dependen muchas de las investigaciones llevadas a cabo. Cada vez que aparece un genio que revoluciona el modelo de base, se genera una gran crisis. Todo el sistema se desestabiliza. Le pasó a Newton, le pasó a Galileo, le pasó a Einstein, a Rutherford y a Hawkings entre otros.
Además, los experimentos necesarios para comprobar ese modelo, se fijan precisamente para obtener resultados que lo validen, por lo tanto, se limita la posibilidad de encontrar otro tipo de información que quizás expandiría o modificaría el modelo. Y cuando los resultados no encajan, a menudo son rechazados e interpretados como anómalos o como un error en el experimento. Sin contar intereses personales para interpretar la información, económicos o políticos.
La palabra interpretar es muy interesante y muy pertinente. Lo que obtiene un científico no es una etiqueta que diga: “tu experimento ha funcionado bien”. Lo que obtiene son unos datos que tienen que ser entendidos por el científico, y en ese sentido, susceptibles de ofrecer conclusiones diferentes. Para ello se utiliza la estadística, una metodología que requiere del factor humano para ser utilizada.
El científico tiene que decidir con cual de las diferentes herramientas con las que cuenta la estadística va a valorar los datos del experimento. Lo interesante es que según que herramienta utilice, puede obtener interpretaciones diferentes.
Solo teniendo en cuenta estos factores, y asumiendo que así se den, empieza a ser cada vez menos creíble que la ciencia consiga generar modelos ajustados sobre como es el mundo y mucho menos que esos modelos sean precisamente la realidad.
Además, si se piensa fríamente: si no tenemos acceso a la realidad, ¿Cómo podemos saber si nuestros modelos se acerca a ella o no? La única respuesta parece ser, en su capacidad de obtener buenas predicciones o en su capacidad de obtener resultados que nos sean útiles. Pero las dos dependen del observador.
¿Porqué todos estos preámbulos? Lo cierto es que tiene que ver con como algunos entienden la ciencia. La ciencia no necesariamente es objetiva. De hecho, la ciencia no existe (como ya he comentado), sino que existe un grupo de personas que utilizan un tipo de pensamiento concreto. La ciencia no puedo ofrecer verdades absolutas ni dogmas, ya que está en su propia definición. Sólo puedo plantear modelos y hacer lo posible para refutarlos para obtener un modelo nuevo y más preciso. La ciencia no puedo negar la existencia de algo solo porque todavía no tiene un modelo para describirlo (piense en la electricidad, el electromagnetismo, cualquier forma de radiación electromagnética o nuclear, etc.), solo puede decir que no lo puede describir por el momento. Los experimentos no pueden estar orientados a demostrar una teoría si no ha refutarla y los científicos tienen que estar dispuestos a dudar de cualquier teoría establecida, aunque sea la suya.
La ciencia a menudo me recuerda a las religiones en el sentido que tuvieron un profeta con un puñado de ideas interesantes y que centenares de años en manos de sujetos con diferentes intereses al del profeta, han distorsionado el mensaje original y en algunas veces lo han corrompido tanto que no se parece en nada al original.
Quien proclame verdades absolutas en la ciencia, simplemente no se tendría que considerar científico. Quien niegue otros modelos (incluidos los religiosos, espirituales, etc,) simplemente porque la ciencia no tiene un modelo equivalente que los explique, tampoco debería ser considerado científico. Y me refiero científico como alguien que sigue una corriente de pensamiento y no necesariamente que haga ciencia.
Además, la ciencia está a empezando a rozar los límites de lo religioso en su pura concepción. La ciencia moderna se creó en la ilustración como reacción al obscurantismo (o simplemente un modelo diferente de aproximarse a la realidad). Su idea era aportar luz a los seres humanos a través de ese conocimiento.
Cuatro siglos después, el conocimiento nos sale literalmente por la orejas. La cantidad de información que tenemos a nuestro alrededor simplemente supera nuestra capacidad de procesarla y de entenderla.
Los científicos, a medida que sus modelos se hacían más sofisticados, tuvieron que desarrollar un lenguaje propio para poder entenderse. Palabras como radioactividad, reactancia, impedancia, exotermia, electrón, etca., son palabras que solo existen en un entorno muy concreto y solo comprensibles para los que las utilizan.
El conocimiento científico está conformado por modelos muy sofisticados y muy alejados de la vida cuotidiana, creados por personas muy inteligentes y que dedicaron muchos años de su vida ha desarrollarlo. Requieren de una capacidad de abstracción muy elevada y muy a menudo sus efectos se alejan mucho de la experiencia subjetiva de la persona de la calle. Pocos saben porque un avión se sostiene en el aire, que hace que un aire acondicionado o un motor de combustión funcionen.
Los avances de los que hoy disfrutamos, provienen de centenares de años de avances científicos, gracias a mentes muy brillantes.
En la escuela, nos intentan enseñar la física de Newton, o el átomo de Bohr como si porque esas fueron las bases de la ciencia en algún momento, fueran fáciles de enseñar a un niño. En la época de esos científicos, esos conocimientos solo estaban alcance de unos cuantos personajes excepcionales altamente especializados y ahora se pretende que un niño de 12 años las entienda.
Pero esos conocimientos científicos que se consideran de nivel infantil, son modelos obsoletos y desfasados que la ciencia actual ya no utiliza y a pesar de eso se siguen enseñando. El modelo de Newton está desfasado y superado especialmente por el relativista, el de Bohr por la física cuántica. Solo porque es más sencillo explicar que un electrón gira alrededor de un núcleo que hablar de las complejidades intelectuales de la física cuántica, no se debe ofrecer como una verdad científica. El problema es que las teorías físicas actuales son tan complejas que son directamente incomprensibles para la mayoría de mortales.
Pero hasta en las universidades, los alumnos no pueden reproducir el proceso de descubrimiento de cada uno de los modelos que aprenden (seguramente por motivo de tiempo principalmente) por lo que tienen que creerse y aceptar teorías científicas para poder avanzar en sus estudios.
El efecto perverso de esta práctica, puede ser que se acaben perpetuando paradigmas científicos hasta que quizás alguien los cuestione, momento en el que dicho libre pensador se enfrentará probablemente con la oposición de la comunidad.
Pero además, estos conocimientos muy a menudo son incomprensibles hasta para los propios científicos de otros campos. La ciencia se ha especializado tanto, que hay infinidad de campos con infinidad de especialistas, con su propia jerga y su propio mundo. El científico polifacético desapareció hace muchos años.
Es decir, tenemos una visión del mundo ofrecida por la ciencia, que no entendemos la mayoría, en muchas veces mal interpretada por radicales y que conduce a dogmatismos, que está en manos de ciertas personas que dicen ser expertos en ello, formados en instituciones especializadas solo al alcance de algunos, donde se los obliga a aceptar una serie de conocimientos de base, que además utilizan una jerga propia que los aleja del mundo terrenal, y que piden al resto que bajo la imposibilidad de entender lo que hacen debido su extrema complejidad, hagan pruebas de fe sobre su veracidad.
¿A alguien le recuerda esta situación a algo más?
¿Qué diferencia hay entre pedir dinero para un acelerador de partículas que casi nadie entiende ni como funciona ni para que sirve y el pedir dinero para un catedral o una mezquita o un santuario?
¿Cómo pueden pedir a la población que tome decisiones sobre temas que desconoce como la ingeniería genética, la energía nuclear, el cambio climático, etca?. ¿Cómo se pueden tomar decisiones de algo que no se entiende ni se pueden calcular sus efectos?
Sigo sin ver grandes diferencias entre ciencia y religión, más allá que son modelos diferentes de ver la realidad…y ahí dejo esa paradoja.
Xavier Pirla
Director TI
jueves 21 de enero de 2010
jueves 24 de diciembre de 2009
La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 2
Dentro de la construcción de nuestra propia concepción de la realidad, encontramos otro elemento clave que permite crear y mantener creencias y que también está relacionado con esta expertitis que corroe las entrañas del pensamiento crítico: la historia.
Una parte de nuestro conocimiento se basa en lo aprendido en la escuela o otros centros formativos, mientras que otra la adquirimos con los años a través de diferentes medios audiovisuales o a través de nuestra propia experiencia o la experiencia de otras personas.
Lo aprendido en la escuela con respecto a la historia, no puede ser descrito de otra forma que puro adoctrinamiento parcial y beligerante, por mucho que se intente hacer de otro modo.
Piense por un momento en los periódicos de hoy: Una misma notícia es interpretada de maneras diametralmente opuestas. Si solo hay una realidad, ¿Cómo pueden haber tantas aparentemente diferentes?. La respuesta es demasiado obvia para explicitarla, pero es el punto de inicio de mi reflexión: La historia no existe.
Es decir, la historia tal y como la entendemos es la descripción de una realidad. Es un modelo de la realidad y nunca va a ser la realidad, como un mapa nunca va a ser el territorio que describe.
En este punto es donde el papel de los llamados expertos vuelve a aparecer. Un historiador realiza una labor parecida a un científico; interpreta datos para darles sentido en forma de modelo. La diferencia es que el científico se enfoca hacia el futuro y la capacidad de su modelo para predecir nuevos acontecimientos y el historiador hacía el pasado.
Una vez más, en el modelo del historiador, lo máximo que se puede esperar es que un nuevo dato invalide su teoría, pero no hay manera de estar seguros que esa interpretación es válida (aunque eso presupondría que hay un modo de acceder a la realidad y yo personalmente creo que no, aunque no puedo probarlo).
Además de esta variable, empiezan a aparecer muchas diferencias con el método científico que hacen del trabajo del historiador una misión poco menos que imposible.
Su búsqueda de datos hace que tenga que fiarse de testigos (muchas veces muertos) de archivos (es solo información que requiere interpretación) de noticiarios (deliberadamente beligerantes, de datos de gobiernos (manipulados para sus intereses), etc.
Todos conocemos casos de falsos testigos como el Joan Pujol que engañó a Hitler para que los aliados pudieran invadir Normandía, Enric Marco el supuesto portavoz de supervivientes de campos de concentración que nunco estuvo en uno, Tania Head que se inventó su testigo como superviviente del 11-S. Estos son algunos de los que conocemos, pero no podemos saber cuantos han conseguido su objetivo.
En tiempos de Stalin las fotografías se manipulaban para hacer desaparecer disidentes y los datos de productividad era falseados por razones de propaganda. Aún hoy no se saben las reservas mundiales de petróleo porque los países no quieren mostrar su cartas dentro del entramado geopolítico.
Hay multitutd de ejemplos de falsedad deliberada de información durante el siglo de los registros físicos de la historía(fotografía, cine, informática)que teóricamente permiten un poco más de precisión en la recogida de información, pero sin olvidar que las imágenes del ataque de Pearl harbour fueron grabadas semanas después por John Ford en una reconstrucción, que las escenas del petroleo en las playas del Golfo Pérsico eran de la catástrofe del Exxon Valdez...
¿Pero qué pasa con la información anterior al siglo XX? Lo único que tenemos son crónicas, que por supuesto, estuvieron escritas por alguien con sus propios filtros, creencias, valores e intereses. Si hablamos de tiempos más remotos, solo tenemos crónicas escritas de 10 a 100 años después del suceso. ¿Qué fiabilidad pueden tener?
Luego, un historiador debe reconstruir ese puzzle de datos y experiencias subjetivas para crear un modelo que describa una realidad que ya no existe. El grado de incerteza que se maneja dependiendo de la época oscila entre muy grande e inmensamente grande.
¿Eso está bien o mal? No lo sé, pero definitivamente a los niños se les hace creer que la historía pasó como lo cuentan sus adoctrinadores y pero aún, con la falsa presuposición que se puede conocer la historía.
Para mí, este hecho es de una gravedad extrema ya que para argumentar o simplemente crear creencias y defenderlas, se utiliza el pasado de manera sistemática y se le da el valor de verdad cuando es solo un simple modelo o interpretación de lo que pudo haber pasado.
Gracias a que algunos creen que la realidad pasada puede ser descrita y que hay expertos que pueden hacerlo, se generan radicalismos y extremistas que defienden las razones de su posición a través de la historia.
Quizás los extremos más claros de este fenómeno se encuentran entre algunos creientes que defienden a capa y espada un pasado determinado y claro. No importa la religión: judíos ultraortodoxos, cristianos creacionistas, musulmanes, budistas. Todos ellos tienen en común su convencimiento en un pasado al que tienen acceso a través de libros escritos mucho tiempo después a entre otras cosas,por ejemplo al inicio del mundo.
El pasado no existe (hasta donde sabemos ahora) y parece que no hay modo de reconstruirlo del mismo modo que no hay manera de describir en su totalidad la realidad mientras está pasando . Entonces, si no tenemos totalidad, tenemos parcialidad con lo que la información que utilizamos para construir nuestro mundo (lleno de creencias y valores) es relativa.
Esto es importante, porque si es relativa no es absoluta, y por lo tanto, puedan haber otras y en consecuencia, diálogo o negociación.
Xavier Pirla
Director TI
Una parte de nuestro conocimiento se basa en lo aprendido en la escuela o otros centros formativos, mientras que otra la adquirimos con los años a través de diferentes medios audiovisuales o a través de nuestra propia experiencia o la experiencia de otras personas.
Lo aprendido en la escuela con respecto a la historia, no puede ser descrito de otra forma que puro adoctrinamiento parcial y beligerante, por mucho que se intente hacer de otro modo.
Piense por un momento en los periódicos de hoy: Una misma notícia es interpretada de maneras diametralmente opuestas. Si solo hay una realidad, ¿Cómo pueden haber tantas aparentemente diferentes?. La respuesta es demasiado obvia para explicitarla, pero es el punto de inicio de mi reflexión: La historia no existe.
Es decir, la historia tal y como la entendemos es la descripción de una realidad. Es un modelo de la realidad y nunca va a ser la realidad, como un mapa nunca va a ser el territorio que describe.
En este punto es donde el papel de los llamados expertos vuelve a aparecer. Un historiador realiza una labor parecida a un científico; interpreta datos para darles sentido en forma de modelo. La diferencia es que el científico se enfoca hacia el futuro y la capacidad de su modelo para predecir nuevos acontecimientos y el historiador hacía el pasado.
Una vez más, en el modelo del historiador, lo máximo que se puede esperar es que un nuevo dato invalide su teoría, pero no hay manera de estar seguros que esa interpretación es válida (aunque eso presupondría que hay un modo de acceder a la realidad y yo personalmente creo que no, aunque no puedo probarlo).
Además de esta variable, empiezan a aparecer muchas diferencias con el método científico que hacen del trabajo del historiador una misión poco menos que imposible.
Su búsqueda de datos hace que tenga que fiarse de testigos (muchas veces muertos) de archivos (es solo información que requiere interpretación) de noticiarios (deliberadamente beligerantes, de datos de gobiernos (manipulados para sus intereses), etc.
Todos conocemos casos de falsos testigos como el Joan Pujol que engañó a Hitler para que los aliados pudieran invadir Normandía, Enric Marco el supuesto portavoz de supervivientes de campos de concentración que nunco estuvo en uno, Tania Head que se inventó su testigo como superviviente del 11-S. Estos son algunos de los que conocemos, pero no podemos saber cuantos han conseguido su objetivo.
En tiempos de Stalin las fotografías se manipulaban para hacer desaparecer disidentes y los datos de productividad era falseados por razones de propaganda. Aún hoy no se saben las reservas mundiales de petróleo porque los países no quieren mostrar su cartas dentro del entramado geopolítico.
Hay multitutd de ejemplos de falsedad deliberada de información durante el siglo de los registros físicos de la historía(fotografía, cine, informática)que teóricamente permiten un poco más de precisión en la recogida de información, pero sin olvidar que las imágenes del ataque de Pearl harbour fueron grabadas semanas después por John Ford en una reconstrucción, que las escenas del petroleo en las playas del Golfo Pérsico eran de la catástrofe del Exxon Valdez...
¿Pero qué pasa con la información anterior al siglo XX? Lo único que tenemos son crónicas, que por supuesto, estuvieron escritas por alguien con sus propios filtros, creencias, valores e intereses. Si hablamos de tiempos más remotos, solo tenemos crónicas escritas de 10 a 100 años después del suceso. ¿Qué fiabilidad pueden tener?
Luego, un historiador debe reconstruir ese puzzle de datos y experiencias subjetivas para crear un modelo que describa una realidad que ya no existe. El grado de incerteza que se maneja dependiendo de la época oscila entre muy grande e inmensamente grande.
¿Eso está bien o mal? No lo sé, pero definitivamente a los niños se les hace creer que la historía pasó como lo cuentan sus adoctrinadores y pero aún, con la falsa presuposición que se puede conocer la historía.
Para mí, este hecho es de una gravedad extrema ya que para argumentar o simplemente crear creencias y defenderlas, se utiliza el pasado de manera sistemática y se le da el valor de verdad cuando es solo un simple modelo o interpretación de lo que pudo haber pasado.
Gracias a que algunos creen que la realidad pasada puede ser descrita y que hay expertos que pueden hacerlo, se generan radicalismos y extremistas que defienden las razones de su posición a través de la historia.
Quizás los extremos más claros de este fenómeno se encuentran entre algunos creientes que defienden a capa y espada un pasado determinado y claro. No importa la religión: judíos ultraortodoxos, cristianos creacionistas, musulmanes, budistas. Todos ellos tienen en común su convencimiento en un pasado al que tienen acceso a través de libros escritos mucho tiempo después a entre otras cosas,por ejemplo al inicio del mundo.
El pasado no existe (hasta donde sabemos ahora) y parece que no hay modo de reconstruirlo del mismo modo que no hay manera de describir en su totalidad la realidad mientras está pasando . Entonces, si no tenemos totalidad, tenemos parcialidad con lo que la información que utilizamos para construir nuestro mundo (lleno de creencias y valores) es relativa.
Esto es importante, porque si es relativa no es absoluta, y por lo tanto, puedan haber otras y en consecuencia, diálogo o negociación.
Xavier Pirla
Director TI
miércoles 23 de diciembre de 2009
La ingeniería de la seducción

Por Jaume Serral
Cuando hablamos de seducción, nos referimos a mucho más que solo ligar o aprender a ligar. Para nosotros la seducción ocurre en cada momento de nuestra vida, en cualquier interacción con otras personas.
Aunque la seducción es algo innato en los seres humanos, ciertas personas poseen más habilidad que otras.
Los niños seducen con sus movimientos y expresiones inocentes, y algunos adultos siguen utilizando estos patrones ya en edad adulta, e incluso en edad avanzada, seduciendo con su comportamiento inocente y juguetón similar al de los niños. Por ejemplo, una gran seductora como Marilyn Monroe, utilizaba su lado más infantil combinado con el erotismo, para convertirse en una de las mayores seductoras de la historía.
Aunque sea a un nivel muy básico, cada uno de nosotros nos sentimos atraídos por la idea de seducir, y disfrutamos con procesos de seducción en nuestros diferentes ámbitos de la vida. Nos gusta provocar una sonrisa o incluso que alguien se sonroje por un comentario nuestro.
A menudo, las personas vivimos con un ritmo muy frenético pero siempre nos queda tiempo para intentar caer bien o agradar a alguien. Hay personas que cuando van a comprar buscan una sonrisa en quién le está atendido en la caja y otras buscan agradar a quién les sirve en un restaurante o bar.
El ser seductor/a, hace que nos sintamos en plenitud de recursos y con mucha seguridad en nosotros mismos. Nos hace sentir entusiasmados, alegres, motivados, inspirados, fascinados por todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
La seducción nos permite entrar en estados que nos hacen sentir mucho mejor.
Recuerda una vez que sentiste que seducías a alguien, y basta simplemente que hicieras una sonrisa con un guiño de ojo y te fuera devuelta en forma de sonrisa sonrojada. Recuerda cuando conseguiste un beso de alguien especial. Esa es la sensación de la seducción.
Pero la seducción va mucho más allá, empieza por seducirte a uno mismo. Cuando una persona se mira en el espejo y siente que esa ropa le queda de forma extraordinaria, empieza a seducirse para luego seducir, luego siente la seguridad, la confianza de que “hoy” es TU día, parece que el mundo gire a TU alrededor, que seas alguien especial, singular.
Cuando ves tu reflejo en un escaparate te ves espectacular y te dices “hoy es mi día” mientras sientes como esa sensación de inspiración va creciendo dentro de ti y simplemente la disfrutas. Esto es estar en un estado de seducción.
Cuando nos hemos seducido a nosotros podemos empezar a “seducir al mundo”.
Ahora es cuando empieza la ingeniería de la seducción.
Jaume Serral
Dpto. de Influencia y Seducción
Talent Institut
miércoles 16 de diciembre de 2009
La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 1.
Hace solo escasos centenares de años, la población vivía sumida en la más plena ignorancia y analfabetismo. En los tiempos en que el sentido y significado de la vida eran un misterio para la mayoría de los mortales, los científicos eran una excentricidad y el monopolio de dicha interpretación recaía sobre los religiosos y el modelo del mundo que defendían: la religión.
La realidad por si misma, no es más que una caótica sucesión de sucesos, la gran mayoría sin una relación causa-efecto clara. Una de las cosas en que todos podríamos estar de acuerdo, es en la habilidad que caracteriza a los humanos para poder generar escenarios de futuro, ya sea por aprendizajes derivados de experiencias pasadas o por inferencias lógicas, conectando diferentes hechos.
Eso parece que fué una de las habilidades que nos permitió empezar a cultivar, a guardar los excedentes, a domesticar animales, etc.. Pero para poder crear hipotesis, se requiere de un marco conceptual donde estas hipotesis tengan sentido (como veremos más adelante). Por definición, este marco define y a la vez delimita, la capacidad de las hipotesis para describir la realidad.
Es decir, pasamos del modelo heliocéntrico al model geocéntrico y otra vez al modelo heliocéntrico dependiendo del marco o contexto de pensamiento de la época donde se formulaba la hipótesis.
Este ejemplo no es casual, ya que si durante siglos fuimos alternando entre estos dos modelos, fué entre otras razones, porque no es tan evidente cual de los dos es el más válido. De hecho, el más evidente es el geocéntrico ya que desde nuestra experiencia subjetiva, es el Sol el que se mueve y no la Tierra. Lo que no es evidente es que se mueva el sol, pero es muy difícil concluir desde sólo la observación, el porque se produce este fenómeno.
Aunque para poder predecir, se requiere construir un modelo descriptivo en el que introduciéndole información, genere un cálculo o resultado hipotético.
Durante siglos, esta función estaba en manos de pensadores, filósofos y teólogos (en muchos casos eran la misma persona) que se adentraban en un mundo de ideas, conceptos y abstracciones, mientras que al mismo tiempo, se alejaban de lo cotidiano.
Si al pensador seguramente le era difícil cultivar, criar ganado o hacer artesanía. Para el campesino, pastor o artesano, le debía ser difícil entender esos conceptos tan abstractos de los que hablaban los expertos en el mundo de las ideas, aunque simplemente fuera por falta de tiempo, costumbre o interés.
Pero el campesino, con vender sus excedentes ya tenía sufciente. No necesitaba que nadie entendiera que hacía o como lo hacía. En cambio, el pensador tenía que encontrar un modo de poder expresar sus ideas para que fueran comprensibles por los no especialistas.
La necesidad de traducir conceptos abstractos, o muy complejos en un lenguaje comprensible para la persona de la calle, se ha constituido como una de las fuentes de manipulaciones, falacias, impresiciones y directamente falsedades más habituales de todos los tiempos y especialmente desde la revolución industrial, y por lo tanto, ampliamente utilizada para manipular al conjunto de la población, y en el peor de los casos para justificar guerras debastadoras.
Durante esta serie de artículos, veremos como la distancia que separa a un campesino de la edad media que creía sin duda alguna lo que su arzobispo le decía, de nosotros que nos creemos casi cualquier cosa que los expertos dicen, es mínima.
En esta serie de artículos vamos a ver como el conocimiento científico, se ha convertido en muchas casos en una nueva religión que muchos utilizan para dar certeza al mundo, para convencer y para controlar al resto de la población bajo este nuevo credo.
Pero lo cierto es, que en la mayoría de los que hablan utilizando a la ciencia como avalador de sus ideas, poco saben de los principios del pensamiento científico, ni tienen la base científica para poder afirmar lo que afirman con un poco de consistencia.
A pesar de ello, la estadística se ha convertido en la nueva palabra de Dios, y sus resultados en la nueva verdad capaz de sustentar las más inverosímiles de las teorías.
El nulo conocimiento de los mínimos principios científicos de la mayoría, ha convertido a los expertos (economistas, psicólogos, médicos, físicos,...)en los nuevos sacerdotes que usando su propia jerga y esgrimiendo datos carecientes de sentido para el resto, consiguen persuadir que su realidad es la verdadera.
Les avalan 300 años de un avance tecnológico sin precentes en la historia de la humanidad. Y este simple argumento, provoca que al profano le resulte muy difícil contradecir o poner en duda, la verdad que defienden.
Pero veremos que la estadística y disciplinas afines, no son más que un intento falaz de querer apoderarse de la verdad (afán que va encontra del propio espíritu científico pero al mismo tiempo muy humano), y que la ciencia y sus principios se han alejado tanto de sus principios básicos, que hasta los propios científicos desconocen o han experimentado de primera mano, los principios que utilizan para generar más modelos, con lo que por lo general, no se cuestionan las bases o marco que hace posible sus propias hipótesis, creando un círculo viciosa muy peligroso.
Xavier Pirla
Director TI
La realidad por si misma, no es más que una caótica sucesión de sucesos, la gran mayoría sin una relación causa-efecto clara. Una de las cosas en que todos podríamos estar de acuerdo, es en la habilidad que caracteriza a los humanos para poder generar escenarios de futuro, ya sea por aprendizajes derivados de experiencias pasadas o por inferencias lógicas, conectando diferentes hechos.
Eso parece que fué una de las habilidades que nos permitió empezar a cultivar, a guardar los excedentes, a domesticar animales, etc.. Pero para poder crear hipotesis, se requiere de un marco conceptual donde estas hipotesis tengan sentido (como veremos más adelante). Por definición, este marco define y a la vez delimita, la capacidad de las hipotesis para describir la realidad.
Es decir, pasamos del modelo heliocéntrico al model geocéntrico y otra vez al modelo heliocéntrico dependiendo del marco o contexto de pensamiento de la época donde se formulaba la hipótesis.
Este ejemplo no es casual, ya que si durante siglos fuimos alternando entre estos dos modelos, fué entre otras razones, porque no es tan evidente cual de los dos es el más válido. De hecho, el más evidente es el geocéntrico ya que desde nuestra experiencia subjetiva, es el Sol el que se mueve y no la Tierra. Lo que no es evidente es que se mueva el sol, pero es muy difícil concluir desde sólo la observación, el porque se produce este fenómeno.
Aunque para poder predecir, se requiere construir un modelo descriptivo en el que introduciéndole información, genere un cálculo o resultado hipotético.
Durante siglos, esta función estaba en manos de pensadores, filósofos y teólogos (en muchos casos eran la misma persona) que se adentraban en un mundo de ideas, conceptos y abstracciones, mientras que al mismo tiempo, se alejaban de lo cotidiano.
Si al pensador seguramente le era difícil cultivar, criar ganado o hacer artesanía. Para el campesino, pastor o artesano, le debía ser difícil entender esos conceptos tan abstractos de los que hablaban los expertos en el mundo de las ideas, aunque simplemente fuera por falta de tiempo, costumbre o interés.
Pero el campesino, con vender sus excedentes ya tenía sufciente. No necesitaba que nadie entendiera que hacía o como lo hacía. En cambio, el pensador tenía que encontrar un modo de poder expresar sus ideas para que fueran comprensibles por los no especialistas.
La necesidad de traducir conceptos abstractos, o muy complejos en un lenguaje comprensible para la persona de la calle, se ha constituido como una de las fuentes de manipulaciones, falacias, impresiciones y directamente falsedades más habituales de todos los tiempos y especialmente desde la revolución industrial, y por lo tanto, ampliamente utilizada para manipular al conjunto de la población, y en el peor de los casos para justificar guerras debastadoras.
Durante esta serie de artículos, veremos como la distancia que separa a un campesino de la edad media que creía sin duda alguna lo que su arzobispo le decía, de nosotros que nos creemos casi cualquier cosa que los expertos dicen, es mínima.
En esta serie de artículos vamos a ver como el conocimiento científico, se ha convertido en muchas casos en una nueva religión que muchos utilizan para dar certeza al mundo, para convencer y para controlar al resto de la población bajo este nuevo credo.
Pero lo cierto es, que en la mayoría de los que hablan utilizando a la ciencia como avalador de sus ideas, poco saben de los principios del pensamiento científico, ni tienen la base científica para poder afirmar lo que afirman con un poco de consistencia.
A pesar de ello, la estadística se ha convertido en la nueva palabra de Dios, y sus resultados en la nueva verdad capaz de sustentar las más inverosímiles de las teorías.
El nulo conocimiento de los mínimos principios científicos de la mayoría, ha convertido a los expertos (economistas, psicólogos, médicos, físicos,...)en los nuevos sacerdotes que usando su propia jerga y esgrimiendo datos carecientes de sentido para el resto, consiguen persuadir que su realidad es la verdadera.
Les avalan 300 años de un avance tecnológico sin precentes en la historia de la humanidad. Y este simple argumento, provoca que al profano le resulte muy difícil contradecir o poner en duda, la verdad que defienden.
Pero veremos que la estadística y disciplinas afines, no son más que un intento falaz de querer apoderarse de la verdad (afán que va encontra del propio espíritu científico pero al mismo tiempo muy humano), y que la ciencia y sus principios se han alejado tanto de sus principios básicos, que hasta los propios científicos desconocen o han experimentado de primera mano, los principios que utilizan para generar más modelos, con lo que por lo general, no se cuestionan las bases o marco que hace posible sus propias hipótesis, creando un círculo viciosa muy peligroso.
Xavier Pirla
Director TI
jueves 3 de septiembre de 2009
El pensamiento crítico y las prostitutas del Raval
En TI estamos fascinados con la construcción de la realidad por parte de la mente humana. En cualquier proceso persuasivo, el objetivo principal del persuasor es conseguir un cambio de creencias en el persuadido. Las creencias son conjuntos de construcciones lógico-lingüísticas que establecen normas o reglas sobre el funcionamiento del mundo. Es decir, de algún modo le dan sentido, significado, orden a lo que está pasando fuera, para poder entenderlo y a la vez para poder hacer cálculos, pronósticos, y poder ejecutar acciones estratégicas, sean del tipo que sean.
Lo que realmente es fascinante, son las estrategias o procesos mentales que llevamos a cabo para generar esas creencias. El estudio de lo que lleva a las personas a creer, o dicho en otras palabras, a darle sentido o significado a la realidad, debería ser el paso inicial de cualquier estudio sobre la persuasión.
Un estudio meticuloso de las condiciones que se tienen que dar para que un individuo se crea algo, nos lleva a la conclusión hipotética que estas condiciones suelen ser muy precarias y que en definitiva, vivimos en un mundo donde el pensamiento crítico (el que establece criterios para procesar la información) se deja en un segundo plano y en el que las personas, básicamente se tragan casi cualquier tipo de información.
En este blog, ya hemos hablado varias veces sobre esta cuestión, en diferentes ámbitos de nuestra vida cuotidiana, pero es interesante observar como este fenómeno se extiende por todos los ámbitos de la vida.
Solo es necesario observar como el caso de la prostitución en el Raval es tratado por el ciudadano de a pie. Muy pocos de los que opinan sobre el tema han puesto los pies en el barrio del Raval de Barcelona. Muchos de los que si, quizás lo hayan hecho durante horas donde esa problemática no existe o es inferior. Sea como sea, muy probablemente todos ellos habrán elaborado su propio creencia sobre el tema en cuestión, y la gran mayoría sin una fuente de información más creíble que la inferencia que hicieron un día que pasaron por ahí del tipo: “Si de día es así, como debe ser de noche”, o lo que vieron a través de unas fotografías más o menos explícitas.
Hasta no hace muchos años, las fotografías, las pruebas gráficas, se consideraban de un gran valor testimonial. Eran pruebas evidentes de lo que estaba pasando en algún lugar. Este punto nos lleva una vez más a reflexionar sobre como validamos la información.
Las fotografías son imágenes congeladas, y en muchos casos descontextualizadas. En ocasiones, las fotografías te permiten entender las circunstancias, el contexto, y en muchas otras no. Pero las fotos ya eran trucadas en tiempos de Stalin, haciendo desaparecer convenientemente disidentes o enemigos del pueblo sin que existiera el PhotoShop. Por otro lado, son conocidas las imágenes de la primera guerra del Golfo Pérsico donde se veía a un ave acuática languidecer empapada en petróleo, cuando esas imágenes eran de la catástrofe del Exxon Valdez en Alaska. En estos momentos, ya existen empresas que ofrecen el servicio de retoque de imágenes para fotografías de las vacaciones, pero ya hace bastante tiempo que sabemos que no nos podemos fiar de los cuerpos esculturales de los modelos de las fotografías. Y a medida que avance la tecnología, será mucho más sencillo retocar los videos.
Este punto nos lleva a evaluar la clasificación en términos de veracidad a la que estamos sometiendo a las fotografías y aún en menor medida, a los videos. Estos apoyos gráficos que en algún momento fuero una evidencia irrefutable de una situación, están perdiendo su status, pero quizás, nunca tuvieron que haber llegado a tener el que tuvieron. Simplemente, porque constituyen una evidencia muy sesgada de un hecho.
Este punto me lleva una vez más, al caso del Raval y como las personas, se apoyan en ciertos elementos para construir sus creencias. El hecho que salgan ciertos vecinos indignados hablando sobre la situación y unas imágenes o fotografías de unas calles que el 95% de los que las ven muy probablemente ni pueden reconocer, son suficientes para algunos para creer que el problema es real. Para otros, será eso y el recuerdo de una visita a una gran ciudad parecida a Barcelona, para otros, las palabras de un policía, para otros las de las propias prostitutas.
Nada de ello, nos puedo dar una lectura de la realidad, solo hipótesis. El punto a destacar es que a menudo, sí les damos el status de “descriptores” de la realidad y actuamos como si esas creencias nos dieran acceso a ella.
El caso es, que como en muchísimos otros aspectos de la vida, nuestro mundo se restringe a lo que tenemos a nuestro alrededor, y hasta en ese entorno más inmediato, muchas veces tenemos que realizar inferencias, llegar a conclusiones con una información muy limitada y alejada de la propia realidad.
Cuando la creencia que formamos se aleja de nuestra propia experiencia cuotidiana, es cuando los elementos que tenemos que tener en cuenta para formular adecuadamente esa creencia (que le da sentido a lo que está pasando), son en el mejor de los casos débiles.
Y es que el ser humano tiene una necesidad inherente de entender (comprender) aquello que pasa a su alrededor. Piensen por un momento, en los instantes posteriores a un suceso traumático, ya sea una catástrofe natural, atentado terrorista, accidente, la primera pregunta que suele verbalizarse es "¿Qué ha pasado?" De hecho, y pensado fríamente, la respuesta va ayudar poco a la resolución inmediata de dicha situación, pero si tranquiliza a una parte del ser humano que necesita darle un significado para poder interactuar con la realidad.
Nuestra necesidad de darle significado a la realidad, y en general un pensamiento crítico poco desarrollado, son el caldo de cultivo idóneo para que seamos fácilmente condicionados por grupos de interés en general o específicamente por personas que quieran persuadirnos de cualquier cosa.
Lo que realmente es fascinante, son las estrategias o procesos mentales que llevamos a cabo para generar esas creencias. El estudio de lo que lleva a las personas a creer, o dicho en otras palabras, a darle sentido o significado a la realidad, debería ser el paso inicial de cualquier estudio sobre la persuasión.
Un estudio meticuloso de las condiciones que se tienen que dar para que un individuo se crea algo, nos lleva a la conclusión hipotética que estas condiciones suelen ser muy precarias y que en definitiva, vivimos en un mundo donde el pensamiento crítico (el que establece criterios para procesar la información) se deja en un segundo plano y en el que las personas, básicamente se tragan casi cualquier tipo de información.
En este blog, ya hemos hablado varias veces sobre esta cuestión, en diferentes ámbitos de nuestra vida cuotidiana, pero es interesante observar como este fenómeno se extiende por todos los ámbitos de la vida.
Solo es necesario observar como el caso de la prostitución en el Raval es tratado por el ciudadano de a pie. Muy pocos de los que opinan sobre el tema han puesto los pies en el barrio del Raval de Barcelona. Muchos de los que si, quizás lo hayan hecho durante horas donde esa problemática no existe o es inferior. Sea como sea, muy probablemente todos ellos habrán elaborado su propio creencia sobre el tema en cuestión, y la gran mayoría sin una fuente de información más creíble que la inferencia que hicieron un día que pasaron por ahí del tipo: “Si de día es así, como debe ser de noche”, o lo que vieron a través de unas fotografías más o menos explícitas.
Hasta no hace muchos años, las fotografías, las pruebas gráficas, se consideraban de un gran valor testimonial. Eran pruebas evidentes de lo que estaba pasando en algún lugar. Este punto nos lleva una vez más a reflexionar sobre como validamos la información.
Las fotografías son imágenes congeladas, y en muchos casos descontextualizadas. En ocasiones, las fotografías te permiten entender las circunstancias, el contexto, y en muchas otras no. Pero las fotos ya eran trucadas en tiempos de Stalin, haciendo desaparecer convenientemente disidentes o enemigos del pueblo sin que existiera el PhotoShop. Por otro lado, son conocidas las imágenes de la primera guerra del Golfo Pérsico donde se veía a un ave acuática languidecer empapada en petróleo, cuando esas imágenes eran de la catástrofe del Exxon Valdez en Alaska. En estos momentos, ya existen empresas que ofrecen el servicio de retoque de imágenes para fotografías de las vacaciones, pero ya hace bastante tiempo que sabemos que no nos podemos fiar de los cuerpos esculturales de los modelos de las fotografías. Y a medida que avance la tecnología, será mucho más sencillo retocar los videos.
Este punto nos lleva a evaluar la clasificación en términos de veracidad a la que estamos sometiendo a las fotografías y aún en menor medida, a los videos. Estos apoyos gráficos que en algún momento fuero una evidencia irrefutable de una situación, están perdiendo su status, pero quizás, nunca tuvieron que haber llegado a tener el que tuvieron. Simplemente, porque constituyen una evidencia muy sesgada de un hecho.
Este punto me lleva una vez más, al caso del Raval y como las personas, se apoyan en ciertos elementos para construir sus creencias. El hecho que salgan ciertos vecinos indignados hablando sobre la situación y unas imágenes o fotografías de unas calles que el 95% de los que las ven muy probablemente ni pueden reconocer, son suficientes para algunos para creer que el problema es real. Para otros, será eso y el recuerdo de una visita a una gran ciudad parecida a Barcelona, para otros, las palabras de un policía, para otros las de las propias prostitutas.
Nada de ello, nos puedo dar una lectura de la realidad, solo hipótesis. El punto a destacar es que a menudo, sí les damos el status de “descriptores” de la realidad y actuamos como si esas creencias nos dieran acceso a ella.
El caso es, que como en muchísimos otros aspectos de la vida, nuestro mundo se restringe a lo que tenemos a nuestro alrededor, y hasta en ese entorno más inmediato, muchas veces tenemos que realizar inferencias, llegar a conclusiones con una información muy limitada y alejada de la propia realidad.
Cuando la creencia que formamos se aleja de nuestra propia experiencia cuotidiana, es cuando los elementos que tenemos que tener en cuenta para formular adecuadamente esa creencia (que le da sentido a lo que está pasando), son en el mejor de los casos débiles.
Y es que el ser humano tiene una necesidad inherente de entender (comprender) aquello que pasa a su alrededor. Piensen por un momento, en los instantes posteriores a un suceso traumático, ya sea una catástrofe natural, atentado terrorista, accidente, la primera pregunta que suele verbalizarse es "¿Qué ha pasado?" De hecho, y pensado fríamente, la respuesta va ayudar poco a la resolución inmediata de dicha situación, pero si tranquiliza a una parte del ser humano que necesita darle un significado para poder interactuar con la realidad.
Nuestra necesidad de darle significado a la realidad, y en general un pensamiento crítico poco desarrollado, son el caldo de cultivo idóneo para que seamos fácilmente condicionados por grupos de interés en general o específicamente por personas que quieran persuadirnos de cualquier cosa.
jueves 27 de agosto de 2009
Bendita inconsciencia
La formación en habilidades comunicativas tiene sus riesgos.
Todos nacemos con una necesidad innata de interrelacionarnos con nuestro entorno y por ello, de comunicarnos.
Desde casi nuestro nacimiento vamos construyendo y refinando un sistema de comunicación con nuestro entorno que nos permite atender a nuestras necesidades, sean cuales sean.
Seguimos creciendo y cada vez nos comunicamos más eficientemente, pero dependiendo de nuestro entorno, de nuestras condiciones personales, etc.., seguimos desarrollando estas habilidades o no.
Pero este refinamiento de los procesos de comunicación se realiza de forma inconsciente, por lo que su mejora no se controla voluntariamente ni se tiene forma de hacerlo.
Talent Institut investiga y desarrolla tecnologías para llevar a la parte consciente estos procesos de comunicación. Y es en este momento donde aparece el riesgo.
Dependiendo de la flexibilidad mental de cada uno, así de como sus creencias, autoestima, etc., su proceso de aprendizaje puede ser más o menos intenso. Y es que algunas personas, cuando se les muestra un modelo formal de lo que están haciendo inconscientemente piensan que no están aprendiendo porque reconocen muchos de los patrones que utilizan aunque no sepan como los utilizan.
Por este motivo, creen no estar aprendiendo, porque no están "descubriendo" nada nuevo, pero de hecho, si sus habilidades están fuera de su control consciente, no pueden decidir como utilizarlas, ni saber cuando funcionan y cuando no. Ni como mejorar, ni como ser sistemáticos con los resultados.
Otros piensan que llevándolo al consciente van a empeorar su desempeño. Pero pensar esto es tan absurdo como pensar que a un buen jugador de golf ya no se le puede enseñar nada ni vale la pena que trabaje su técnica, porque ya es intuitivamente bueno.
Y es que existe la idea que la comunicación tiene que ir implícita, integrada con la persona, pero la verdad es que es una de las herramientas más poderosas para conseguir lo que queremos ya que nos permite influenciar a los demás y que por ello, debe ser mejorada continuamente.
Aún así, hay quienes creen que ya nacieron con ese don o que lo tienen muy desarrollado y que ya no tienen porque mejorar. La verdad, es que siempre se puede mejorar mucho y llevarlo si cabe, a la excelencia.
Pero para ello se requiere de la autoestima suficiente para aceptar con humildad, que hay mucho trecho aún para recorrer y que siempre se puede ser alumno.
Todos nacemos con una necesidad innata de interrelacionarnos con nuestro entorno y por ello, de comunicarnos.
Desde casi nuestro nacimiento vamos construyendo y refinando un sistema de comunicación con nuestro entorno que nos permite atender a nuestras necesidades, sean cuales sean.
Seguimos creciendo y cada vez nos comunicamos más eficientemente, pero dependiendo de nuestro entorno, de nuestras condiciones personales, etc.., seguimos desarrollando estas habilidades o no.
Pero este refinamiento de los procesos de comunicación se realiza de forma inconsciente, por lo que su mejora no se controla voluntariamente ni se tiene forma de hacerlo.
Talent Institut investiga y desarrolla tecnologías para llevar a la parte consciente estos procesos de comunicación. Y es en este momento donde aparece el riesgo.
Dependiendo de la flexibilidad mental de cada uno, así de como sus creencias, autoestima, etc., su proceso de aprendizaje puede ser más o menos intenso. Y es que algunas personas, cuando se les muestra un modelo formal de lo que están haciendo inconscientemente piensan que no están aprendiendo porque reconocen muchos de los patrones que utilizan aunque no sepan como los utilizan.
Por este motivo, creen no estar aprendiendo, porque no están "descubriendo" nada nuevo, pero de hecho, si sus habilidades están fuera de su control consciente, no pueden decidir como utilizarlas, ni saber cuando funcionan y cuando no. Ni como mejorar, ni como ser sistemáticos con los resultados.
Otros piensan que llevándolo al consciente van a empeorar su desempeño. Pero pensar esto es tan absurdo como pensar que a un buen jugador de golf ya no se le puede enseñar nada ni vale la pena que trabaje su técnica, porque ya es intuitivamente bueno.
Y es que existe la idea que la comunicación tiene que ir implícita, integrada con la persona, pero la verdad es que es una de las herramientas más poderosas para conseguir lo que queremos ya que nos permite influenciar a los demás y que por ello, debe ser mejorada continuamente.
Aún así, hay quienes creen que ya nacieron con ese don o que lo tienen muy desarrollado y que ya no tienen porque mejorar. La verdad, es que siempre se puede mejorar mucho y llevarlo si cabe, a la excelencia.
Pero para ello se requiere de la autoestima suficiente para aceptar con humildad, que hay mucho trecho aún para recorrer y que siempre se puede ser alumno.
jueves 16 de julio de 2009
El secreto del Secreto
El Secreto o la Ley de la Atracción, se basa en un único concepto que definitivamente intenta ser la gallina de los huevos de oro de principios de siglo XXI: tú puedes atraer lo que quieres a tu vida.
Para mí, el concepto me parece genial, es decir: Enfócate en aquello que quieres, y pon todas tus fuerzas para conseguirlo. La segunda parte es la que me preocupa: y luego el universo conspirará para que eso pase. Bueno, sus defensores no lo dicen así, utilizan todas las falacias habidas y por haber para justificar lo injustificable.
A mi personalmente, ese concepto ya me quedó claro con Paolo Coelho hace 10 años atrás, por lo que no acabo de entender el estruendo que ha generado esta nueva línea de pensamiento. Bueno, de hecho si la entiendo, era simplemente una expresión lingüística, un modismo. Lo entiendo porque la única diferencia entre la maravillosa historia de Paolo Coelho y este invento, es la tecnología utilizada para persuadir a la gente que no es solo una bonita manera de pensar, sino que existe de verdad.
Me atrevo a afirmar, que no estoy ni en contra del propio concepto, pero si lo estoy, de todos ellos aquellos que lo han convertido en un axioma universal, en una ley.
De hecho, hay gente que comprobado el rotundo fracaso del Life Coaching o coaching personal (básicamente porque ayudar a cambiar a la gente no es tan sencillo, y que consigan sus objetivos aún menos), ahora se han pasado a ser “Coaches del Secreto”. Probablemente, también va a durar poco, a medida que los clientes se vayan dando cuenta que no es suficiente con visualizar o realizar afirmaciones poderosas. O quizás no…
Digo que quizás no porque el concepto de la Ley de la Atracción tiene una gran ventaja sobre el coaching tradicional y que lo asimila en estructura argumental a las religiones. Pongo un ejemplo:
Si yo deseo con todas mis fuerzas una casa, y la visualizo una y mil veces, y me digo mil frases poderosas, pueden pasar dos cosas: que la consiga o que no. Si la consigo, queda claro que la ley de la atracción existe (volveremos a este punto más tarde), pero si no la consigo, ¿Qué pasa? Bien, para empezar, la ley de la atracción existe en si misma, independientemente de lo que a mi me pase, porque sino no sería una ley (volveremos un poco más tarde en los puntos en que se sustenta), por lo tanto, hay varias explicaciones que justifican “claramente” el hecho de que no haya conseguido mi casa:
1. No he visualizado/recitado/atraído con suficiente intensidad (¿Qué como se sabe que intensidad es necesaria?, fácil: la que haga que yo tenga mi casa soñada…).
2. Todavía no es el momento. Es decir, el universo es bien extraño, y todavía no me toca la casa. Quizás el año que viene. Pero está por caer. O no…
3. Me crucé con mi vecino y me dijo que se había comprado una casa parecida a la que yo quería. Eso es una señal de que ya llega….o sea, ¡Qué si la estoy consiguiendo!
Es decir, no hay manera de desmontar la ley. Siempre tiene una posible salida. El hecho que sea irrebatible seguramente es lo que le da esa categoría de universal. Pero el hecho que no se sustente en nada lógico, la convierte en una prueba de fe o dogma.
De acuerdo, ya sabemos que no se puede rebatir (principio básico del pensamiento científico), vamos a ver en que se sustenta:
Falacia Ad Misericordium: Te dicen que todo lo malo que te ha pasado en la vida ha sido porque lo has atraído con tus malos pensamientos, porque te enfocabas en lo malo y no en lo bueno. Como todos nos hemos enfocado en cosas que no queríamos en algún momento, pues es bastante difícil de refutar esta afirmación. Que yo sepa nadie sabe cual es la cantidad necesaria de “malos pensamientos” necesarios para que a uno le vayan mal las cosas y por necesidad lógica, a nadie le van siempre bien las cosas, sino no sabría que le van bien. Necesita un contraste, una referencia. Evidentemente, lo que para mi es malo, para ti no lo será. Para mí es malo quedarme sin agua y tener que bajar a la tienda a comprar, mientras que para otro, el hecho de saber que andando 5 kms va encontrar un manantial, es la mejor noticia del mundo.
Falacia “apelar a la culpa”. Te dicen, que tu mismo, que si sigues por ese camino, te seguirán pasando cosas malas. Que mejor creas en la Ley de la Atracción. Y si te siguen pasando, es porque no lo haces lo suficientemente bien.
Falacia “Wishful thinking”. Se hace creer a la gente que visualizando y fijándote bien el objetivo, el resto corre a cargo del campo subatómico. Que no hace falta que ni no entiendas. De hecho, ¿Cuantas personas deben haber en este mundo que entiendan claramente el funcionamiento de las partículas subatómicas?, de hecho, yo creo que claramente, ninguna. Lo que hacen es ponernos unos gráficos bien bonitos con animaciones en 3D para describirnos uno de los conceptos más complejos de comprender para ser humano como es el concepto de la dualidad onda-corpúsculo de las partículas, y nosotros, sin entender prácticamente nada de las implicaciones de eso, nos lo creemos. Ahora resulta, que el hecho que un fotón se comporte como una partícula y a la vez como una onda electromagnética, lo justifica todo. Hasta la ley de la atracción.
Falacia apelar al “Status Quo”: ¿Qué quieres, seguir formando parte de los miserables, o de los que no han encontrado el camino a todo aquello que alguna vez han deseado?
Falacia “Band Wagon”: Te lo puedes creer o no, pero cuando veas al vecino salir con su flamante nuevo coche, te arrepentirás de no haber creído en la Ley. Aunque siempre estarás a tiempo de unirte al grupo... Eso si, si antes no te has atraído una terrible enfermedad, un secuestro, la muerte de un familiar próximo… ¿Mejor empezar ahora, que no esperar que eso pase, no? Ya has vivido suficientes desgracias….
Falacia “apelar al miedo”: ¿Te esperarás a que algo terrible te suceda? ¡Empieza ya a atraer lo que quieres!
Falacia “apelar al sentimiento superior”. ¿Para qué quieres entender cómo funciona? ¿De qué te sirve tu incredulidad? ¡Solo te retrasa de conseguir lo que quieres. ¿Esto es más emocional que racional! ¡Utiliza el corazón y los buenos sentimientos y aparta la lógica! ¡El mundo es de los que tienen ilusión, se emocionan, se entusiasman! ¡Suéltate y fluye en vez de querer entenderlo todo! ¡Desea intensamente lo que quieres y céntrate en tu objetivo!
Falacia Ad Antiquitan: La Ley de la Atracción funciona, porque ya los Egipcios hablaban de algo parecido, y los Griegos, e Isaac Newton….Si se habla de ello desde tantos miles de años, algo de eso tiene que ser cierto. Imagínate que un egipcio tiene un amuleto. Y deja escrito en un jeroglífico que es mágico. Llegan las campañas Napoleónicas y lo descubren. Gracias a la Piedra Roseta entienden su poder y Napoleón lo lleva por años. Luego se lo regala a Voltaire, a quién le empiezan a pasar cosas increíbles como que ya no le pegan más el mal de ojo. Con los años le llega a Tolstoi, quién emocionado porque cuando se lo pone, le dejan de escribir cartas de críticas a sus libros, decide escribir sobre él en uno de sus libros. Éste, acaba pasando al último Zar de Rusia, que se alegra antes de morir, que gracias a su amuleto su hija se salvara (él muere linchado, pero no se puede tener todo). La dichosa piedrecita acaba llegando a Hitler como regalo de Stalin (antes que se pelearan) y al fin se encuentra en un almacén nazi en medio de Suiza. ¿Eso lo convierte en el amuleto más poderoso del mundo?
Falacia Ad Populum: Hay muchísima gente que cree en ella, tiene que ser cierta. Es como que el McDonalds no puede ser tan malo si tanta gente va.
Falacia científica: ¡Hasta aquí podíamos llegar! Si ya es difícil creerse a los científicos en cosas un poco más materiales como el cambio climático o la fusión fría, creerse los argumentos científicos de esta gente es muy difícil.
Según estas personas, el hecho que todavía estemos realizando descubrimientos asombrosos sobre el campo subatómico y sus peculiaridades, justifica todo lo que pasa en el campo “supratómico”. Este hecho, ya se planteó desde principios de la física cuántica y la famosa paradoja del Gato de Schrödinger.
El hecho que dos fotones que partieron de la misma fuente puedan compartir sus propiedades aunque estén a millones de kilómetros el uno del otro, o el hecho que se puedan mandar partículas subatómicas a través del tiempo, y un montón más de sucesos absolutamente increíbles que pasan a nivel subatómico, no tiene porque tener nada que ver con que a mi me toque la lotería. Nada. Y de hecho, no tienen ninguna manera de conectar estos dos hechos. La gente se piensa que ese nivel es solo un poco inferior al nuestro. Es como si habláramos del mecanismo de un reloj. Tu ves la hora, pero no las ruedecillas. ¡No! El mundo subatómico no comparte ninguna de las leyes de nuestra realidad y de hecho, es solo un modelo, una teoría. La física cuántica va cambiando de modelos periódicamente ya que es una ciencia altamente especulativa, que no tiene que ver para nada con nuestra realidad tangible.
Pero vamos a suponer que realmente, la meditación coordinada de centenares de personas, redujera el índice de criminalidad de Washington D.C. ¿Cómo demuestra este hecho, que yo puedo atraer la casa de mis sueños?
¿Entiendo que es el mismo proceso el que hace que la gente no esté tan violenta y que yo sea rico? ¿Y eso quién lo dice? ¿Deepak Chopra? ¿Un científico entre cientos de miles en el mundo? ¿Por qué éste tendría que tener más credibilidad que los otros? ¿Sólo porque su teoría es más bonita?
Falacia heurística: Tengo un montón de ejemplos que lo demuestran. ¿Ah, sí? Si, porque a Jorge, que tenía una foto de su casa de los sueños en su oficina, se la acabó comprando. Perdón, pero eso no demuestra nada. Ni este, ni diez mil ejemplos más. Eso ya lo explicó Hume. Nunca un ejemplo, puede demostrar una regla general, solo la hace un poco más plausible.
Además, ¿Cuáles son las variables que hacen que la Ley de la Atracción funcione? ¿Si quiero una casa más grande tendré que visualizar más? ¿Más qué? ¿Más horas, con imágenes mayores, con más intensidad? ¿Quién tiene ese maravilloso manual? ¿Y si lo tiene, en que se basa?¿Quién lo escribió?
Me atrevo a apostar: en nada. En un Wishful Thinking muy bonito, pero que no se sustenta en nada. Y eso no es malo. Lo malo es que te creas esos argumentos. Lo malo es que pienses que lo que te ha pasado en tu vida solo dependía de ti y no de un millón de variables más que juegan a nuestro alrededor.
¿Qué pasó en los Juegos Olímpicos? ¿Cómo hay más chinos que cualquier otro habitante de la tierra, y todos querían que ganara la China, por eso obtuvo tantas medallas? ¿Por lo tanto, el Barcelona F.C. tiene más seguidores que el Manchester United y por eso ganó la Champions Ligue? ¿O es que se esforzaron más? ¿Cuánta gente dentro de un avión tiene que atraer el accidente para que este pase? ¿Uno? ¿Dos? ¿Todos?
¿Si yo quiero una promoción y mi compañero también, a quién se la dan? ¿Al que más lo desea? ¿Y eso es justo? Quizás mi compañero tengo 4 bocas que alimentar y yo solo quiera un coche nuevo… ¿Cómo se sabe quién lo ha deseado más? ¿Hay un medidor de intensidad de deseo o por el que finalmente lo consigue? ¿O sea una validación que se retroalimenta?
¿Qué pasa si me sucede algo positivo e inesperado? ¿Cómo lo he atraído?
Si hay alguien quiere creer en la Ley de la atracción que crea, pero que lo haga sabiendo que lo hace igual que lo podría hacer sobre las hadas madrinas.
Llegados a este punto, vamos a analizar que si puede provocar que alguien piense en ello:
1. Si piensa en lo que quiere conseguir, probablemente moverá más recursos internos para conseguirlo. Una persona enfocada y con una intención, suele tener mayores rendimientos. Pero creo que es higiénico, tener en cuenta lo que también le pueda pasar de negativo. ¿O es que ya no se podrá pensar en las consecuencias positivas por miedo a que las atraigas? ¿Cómo calculo yo los riesgos y consecuencias de tomar ciertas decisiones? ¿Y si cuando tengo mi casa, luego no la puedo mantener? ¿Tenía que desear también todo el dinero necesario para mantenerla? ¿Y si se me quema? ¿Tenía que desear que estuviera al lado de la estación de los bomberos?
2. Si adoptas una actitud positiva, probablemente tu cuerpo funcionará mejor, tu cerebro segregará las substancias que harán que pienses mejor, tus relaciones interpersonales serán mejores y eso puede hacer que consigas más cosas.
3. Si visualizas lo que quieres conseguir puedes tener una idea más aproximada de si te estás acercando o no.
4. Si te repites afirmaciones, te recordarás a cada momento, aquel tipo de pensamiento que quieres tener, y eso te puede ayudar a no caer en el mismo viejo patrón de pensamientos. Te puede ayudar.
Aviso para navegantes:
1. Visualizar no tiene porque llevarte a conseguir nada sino tienes las capacidades y recursos para llegar a esta meta. Por mucho que me visualice en la NBA, ya tengo 35 años y mido 175cms….
2. Por repetirse muchas veces una misma afirmación, no tienes porque llegar a creértela (por suerte! ¡Sino, nos hubiéramos creído que no había crisis!). El sistema de creencias de una persona es mucho más sofisticado y se comporta de una manera mucho más estable, para que un conjunto de creencias cambien.
3. Las afirmaciones, tienen que ser creíbles para ti, basadas en evidencias sensoriales y congruentes con tus valores, sino no tienen casi sentido para tu cerebro.
4. La visualización no lleva a la ejecución necesariamente. Es necesario tener en cuenta objetivos, el proceso para llevarlos a cabo, los recursos, ecología personal, etc…
5. Claro que alguien podría decir, que si tienes los recursos, visualizas tu objetivo, le pones buena actitud y esfuerzo luego si la Ley de la Atracción funciona... Luego, ¿Cuánto juega la Ley de la Atracción y cuanto todo lo demás?
Mi pregunta es: ¿Por qué la gente le cuesta tanto aceptar que realmente todo su potencial está dentro de él, y de las personas con las que se rodea? ¿Qué los humanos podemos conseguir casi todo lo que nos propongamos con ilusión, buena actitud, buenas creencias, recursos y habilidades?
Como decía Picasso: “A mí, la inspiración me llega trabajando”. Y yo digo: “Pon todo de tu parte y si existe la Ley de la Atracción, bienvenida sea”.
Para mí, el concepto me parece genial, es decir: Enfócate en aquello que quieres, y pon todas tus fuerzas para conseguirlo. La segunda parte es la que me preocupa: y luego el universo conspirará para que eso pase. Bueno, sus defensores no lo dicen así, utilizan todas las falacias habidas y por haber para justificar lo injustificable.
A mi personalmente, ese concepto ya me quedó claro con Paolo Coelho hace 10 años atrás, por lo que no acabo de entender el estruendo que ha generado esta nueva línea de pensamiento. Bueno, de hecho si la entiendo, era simplemente una expresión lingüística, un modismo. Lo entiendo porque la única diferencia entre la maravillosa historia de Paolo Coelho y este invento, es la tecnología utilizada para persuadir a la gente que no es solo una bonita manera de pensar, sino que existe de verdad.
Me atrevo a afirmar, que no estoy ni en contra del propio concepto, pero si lo estoy, de todos ellos aquellos que lo han convertido en un axioma universal, en una ley.
De hecho, hay gente que comprobado el rotundo fracaso del Life Coaching o coaching personal (básicamente porque ayudar a cambiar a la gente no es tan sencillo, y que consigan sus objetivos aún menos), ahora se han pasado a ser “Coaches del Secreto”. Probablemente, también va a durar poco, a medida que los clientes se vayan dando cuenta que no es suficiente con visualizar o realizar afirmaciones poderosas. O quizás no…
Digo que quizás no porque el concepto de la Ley de la Atracción tiene una gran ventaja sobre el coaching tradicional y que lo asimila en estructura argumental a las religiones. Pongo un ejemplo:
Si yo deseo con todas mis fuerzas una casa, y la visualizo una y mil veces, y me digo mil frases poderosas, pueden pasar dos cosas: que la consiga o que no. Si la consigo, queda claro que la ley de la atracción existe (volveremos a este punto más tarde), pero si no la consigo, ¿Qué pasa? Bien, para empezar, la ley de la atracción existe en si misma, independientemente de lo que a mi me pase, porque sino no sería una ley (volveremos un poco más tarde en los puntos en que se sustenta), por lo tanto, hay varias explicaciones que justifican “claramente” el hecho de que no haya conseguido mi casa:
1. No he visualizado/recitado/atraído con suficiente intensidad (¿Qué como se sabe que intensidad es necesaria?, fácil: la que haga que yo tenga mi casa soñada…).
2. Todavía no es el momento. Es decir, el universo es bien extraño, y todavía no me toca la casa. Quizás el año que viene. Pero está por caer. O no…
3. Me crucé con mi vecino y me dijo que se había comprado una casa parecida a la que yo quería. Eso es una señal de que ya llega….o sea, ¡Qué si la estoy consiguiendo!
Es decir, no hay manera de desmontar la ley. Siempre tiene una posible salida. El hecho que sea irrebatible seguramente es lo que le da esa categoría de universal. Pero el hecho que no se sustente en nada lógico, la convierte en una prueba de fe o dogma.
De acuerdo, ya sabemos que no se puede rebatir (principio básico del pensamiento científico), vamos a ver en que se sustenta:
Falacia Ad Misericordium: Te dicen que todo lo malo que te ha pasado en la vida ha sido porque lo has atraído con tus malos pensamientos, porque te enfocabas en lo malo y no en lo bueno. Como todos nos hemos enfocado en cosas que no queríamos en algún momento, pues es bastante difícil de refutar esta afirmación. Que yo sepa nadie sabe cual es la cantidad necesaria de “malos pensamientos” necesarios para que a uno le vayan mal las cosas y por necesidad lógica, a nadie le van siempre bien las cosas, sino no sabría que le van bien. Necesita un contraste, una referencia. Evidentemente, lo que para mi es malo, para ti no lo será. Para mí es malo quedarme sin agua y tener que bajar a la tienda a comprar, mientras que para otro, el hecho de saber que andando 5 kms va encontrar un manantial, es la mejor noticia del mundo.
Falacia “apelar a la culpa”. Te dicen, que tu mismo, que si sigues por ese camino, te seguirán pasando cosas malas. Que mejor creas en la Ley de la Atracción. Y si te siguen pasando, es porque no lo haces lo suficientemente bien.
Falacia “Wishful thinking”. Se hace creer a la gente que visualizando y fijándote bien el objetivo, el resto corre a cargo del campo subatómico. Que no hace falta que ni no entiendas. De hecho, ¿Cuantas personas deben haber en este mundo que entiendan claramente el funcionamiento de las partículas subatómicas?, de hecho, yo creo que claramente, ninguna. Lo que hacen es ponernos unos gráficos bien bonitos con animaciones en 3D para describirnos uno de los conceptos más complejos de comprender para ser humano como es el concepto de la dualidad onda-corpúsculo de las partículas, y nosotros, sin entender prácticamente nada de las implicaciones de eso, nos lo creemos. Ahora resulta, que el hecho que un fotón se comporte como una partícula y a la vez como una onda electromagnética, lo justifica todo. Hasta la ley de la atracción.
Falacia apelar al “Status Quo”: ¿Qué quieres, seguir formando parte de los miserables, o de los que no han encontrado el camino a todo aquello que alguna vez han deseado?
Falacia “Band Wagon”: Te lo puedes creer o no, pero cuando veas al vecino salir con su flamante nuevo coche, te arrepentirás de no haber creído en la Ley. Aunque siempre estarás a tiempo de unirte al grupo... Eso si, si antes no te has atraído una terrible enfermedad, un secuestro, la muerte de un familiar próximo… ¿Mejor empezar ahora, que no esperar que eso pase, no? Ya has vivido suficientes desgracias….
Falacia “apelar al miedo”: ¿Te esperarás a que algo terrible te suceda? ¡Empieza ya a atraer lo que quieres!
Falacia “apelar al sentimiento superior”. ¿Para qué quieres entender cómo funciona? ¿De qué te sirve tu incredulidad? ¡Solo te retrasa de conseguir lo que quieres. ¿Esto es más emocional que racional! ¡Utiliza el corazón y los buenos sentimientos y aparta la lógica! ¡El mundo es de los que tienen ilusión, se emocionan, se entusiasman! ¡Suéltate y fluye en vez de querer entenderlo todo! ¡Desea intensamente lo que quieres y céntrate en tu objetivo!
Falacia Ad Antiquitan: La Ley de la Atracción funciona, porque ya los Egipcios hablaban de algo parecido, y los Griegos, e Isaac Newton….Si se habla de ello desde tantos miles de años, algo de eso tiene que ser cierto. Imagínate que un egipcio tiene un amuleto. Y deja escrito en un jeroglífico que es mágico. Llegan las campañas Napoleónicas y lo descubren. Gracias a la Piedra Roseta entienden su poder y Napoleón lo lleva por años. Luego se lo regala a Voltaire, a quién le empiezan a pasar cosas increíbles como que ya no le pegan más el mal de ojo. Con los años le llega a Tolstoi, quién emocionado porque cuando se lo pone, le dejan de escribir cartas de críticas a sus libros, decide escribir sobre él en uno de sus libros. Éste, acaba pasando al último Zar de Rusia, que se alegra antes de morir, que gracias a su amuleto su hija se salvara (él muere linchado, pero no se puede tener todo). La dichosa piedrecita acaba llegando a Hitler como regalo de Stalin (antes que se pelearan) y al fin se encuentra en un almacén nazi en medio de Suiza. ¿Eso lo convierte en el amuleto más poderoso del mundo?
Falacia Ad Populum: Hay muchísima gente que cree en ella, tiene que ser cierta. Es como que el McDonalds no puede ser tan malo si tanta gente va.
Falacia científica: ¡Hasta aquí podíamos llegar! Si ya es difícil creerse a los científicos en cosas un poco más materiales como el cambio climático o la fusión fría, creerse los argumentos científicos de esta gente es muy difícil.
Según estas personas, el hecho que todavía estemos realizando descubrimientos asombrosos sobre el campo subatómico y sus peculiaridades, justifica todo lo que pasa en el campo “supratómico”. Este hecho, ya se planteó desde principios de la física cuántica y la famosa paradoja del Gato de Schrödinger.
El hecho que dos fotones que partieron de la misma fuente puedan compartir sus propiedades aunque estén a millones de kilómetros el uno del otro, o el hecho que se puedan mandar partículas subatómicas a través del tiempo, y un montón más de sucesos absolutamente increíbles que pasan a nivel subatómico, no tiene porque tener nada que ver con que a mi me toque la lotería. Nada. Y de hecho, no tienen ninguna manera de conectar estos dos hechos. La gente se piensa que ese nivel es solo un poco inferior al nuestro. Es como si habláramos del mecanismo de un reloj. Tu ves la hora, pero no las ruedecillas. ¡No! El mundo subatómico no comparte ninguna de las leyes de nuestra realidad y de hecho, es solo un modelo, una teoría. La física cuántica va cambiando de modelos periódicamente ya que es una ciencia altamente especulativa, que no tiene que ver para nada con nuestra realidad tangible.
Pero vamos a suponer que realmente, la meditación coordinada de centenares de personas, redujera el índice de criminalidad de Washington D.C. ¿Cómo demuestra este hecho, que yo puedo atraer la casa de mis sueños?
¿Entiendo que es el mismo proceso el que hace que la gente no esté tan violenta y que yo sea rico? ¿Y eso quién lo dice? ¿Deepak Chopra? ¿Un científico entre cientos de miles en el mundo? ¿Por qué éste tendría que tener más credibilidad que los otros? ¿Sólo porque su teoría es más bonita?
Falacia heurística: Tengo un montón de ejemplos que lo demuestran. ¿Ah, sí? Si, porque a Jorge, que tenía una foto de su casa de los sueños en su oficina, se la acabó comprando. Perdón, pero eso no demuestra nada. Ni este, ni diez mil ejemplos más. Eso ya lo explicó Hume. Nunca un ejemplo, puede demostrar una regla general, solo la hace un poco más plausible.
Además, ¿Cuáles son las variables que hacen que la Ley de la Atracción funcione? ¿Si quiero una casa más grande tendré que visualizar más? ¿Más qué? ¿Más horas, con imágenes mayores, con más intensidad? ¿Quién tiene ese maravilloso manual? ¿Y si lo tiene, en que se basa?¿Quién lo escribió?
Me atrevo a apostar: en nada. En un Wishful Thinking muy bonito, pero que no se sustenta en nada. Y eso no es malo. Lo malo es que te creas esos argumentos. Lo malo es que pienses que lo que te ha pasado en tu vida solo dependía de ti y no de un millón de variables más que juegan a nuestro alrededor.
¿Qué pasó en los Juegos Olímpicos? ¿Cómo hay más chinos que cualquier otro habitante de la tierra, y todos querían que ganara la China, por eso obtuvo tantas medallas? ¿Por lo tanto, el Barcelona F.C. tiene más seguidores que el Manchester United y por eso ganó la Champions Ligue? ¿O es que se esforzaron más? ¿Cuánta gente dentro de un avión tiene que atraer el accidente para que este pase? ¿Uno? ¿Dos? ¿Todos?
¿Si yo quiero una promoción y mi compañero también, a quién se la dan? ¿Al que más lo desea? ¿Y eso es justo? Quizás mi compañero tengo 4 bocas que alimentar y yo solo quiera un coche nuevo… ¿Cómo se sabe quién lo ha deseado más? ¿Hay un medidor de intensidad de deseo o por el que finalmente lo consigue? ¿O sea una validación que se retroalimenta?
¿Qué pasa si me sucede algo positivo e inesperado? ¿Cómo lo he atraído?
Si hay alguien quiere creer en la Ley de la atracción que crea, pero que lo haga sabiendo que lo hace igual que lo podría hacer sobre las hadas madrinas.
Llegados a este punto, vamos a analizar que si puede provocar que alguien piense en ello:
1. Si piensa en lo que quiere conseguir, probablemente moverá más recursos internos para conseguirlo. Una persona enfocada y con una intención, suele tener mayores rendimientos. Pero creo que es higiénico, tener en cuenta lo que también le pueda pasar de negativo. ¿O es que ya no se podrá pensar en las consecuencias positivas por miedo a que las atraigas? ¿Cómo calculo yo los riesgos y consecuencias de tomar ciertas decisiones? ¿Y si cuando tengo mi casa, luego no la puedo mantener? ¿Tenía que desear también todo el dinero necesario para mantenerla? ¿Y si se me quema? ¿Tenía que desear que estuviera al lado de la estación de los bomberos?
2. Si adoptas una actitud positiva, probablemente tu cuerpo funcionará mejor, tu cerebro segregará las substancias que harán que pienses mejor, tus relaciones interpersonales serán mejores y eso puede hacer que consigas más cosas.
3. Si visualizas lo que quieres conseguir puedes tener una idea más aproximada de si te estás acercando o no.
4. Si te repites afirmaciones, te recordarás a cada momento, aquel tipo de pensamiento que quieres tener, y eso te puede ayudar a no caer en el mismo viejo patrón de pensamientos. Te puede ayudar.
Aviso para navegantes:
1. Visualizar no tiene porque llevarte a conseguir nada sino tienes las capacidades y recursos para llegar a esta meta. Por mucho que me visualice en la NBA, ya tengo 35 años y mido 175cms….
2. Por repetirse muchas veces una misma afirmación, no tienes porque llegar a creértela (por suerte! ¡Sino, nos hubiéramos creído que no había crisis!). El sistema de creencias de una persona es mucho más sofisticado y se comporta de una manera mucho más estable, para que un conjunto de creencias cambien.
3. Las afirmaciones, tienen que ser creíbles para ti, basadas en evidencias sensoriales y congruentes con tus valores, sino no tienen casi sentido para tu cerebro.
4. La visualización no lleva a la ejecución necesariamente. Es necesario tener en cuenta objetivos, el proceso para llevarlos a cabo, los recursos, ecología personal, etc…
5. Claro que alguien podría decir, que si tienes los recursos, visualizas tu objetivo, le pones buena actitud y esfuerzo luego si la Ley de la Atracción funciona... Luego, ¿Cuánto juega la Ley de la Atracción y cuanto todo lo demás?
Mi pregunta es: ¿Por qué la gente le cuesta tanto aceptar que realmente todo su potencial está dentro de él, y de las personas con las que se rodea? ¿Qué los humanos podemos conseguir casi todo lo que nos propongamos con ilusión, buena actitud, buenas creencias, recursos y habilidades?
Como decía Picasso: “A mí, la inspiración me llega trabajando”. Y yo digo: “Pon todo de tu parte y si existe la Ley de la Atracción, bienvenida sea”.
miércoles 24 de junio de 2009
¿Brotes verdes?
Una vez más (n-ésima vez), parece más claro que a lo que llamamos economía es un estraño invento sustentado por otro estraño invento llamado dinero. Y es que vale la pena recordar, que el dinero llegó antes que la economía (sea lo que sea). Parece ser que la economía no es algo físico que los científicos se empeñan en entender como pasa con un volcán, un océano, una galaxía o un átomo. La economía no existe, ni existió ni existirá, al menos más allá de las mentes humanas.
De hecho, parece más un gran acuerdo entre seres humanos para gestionar el dinero (y parece que a las personas y sus futuros). Y es que cuando se habla de modelo económico, queda explícito en la palabra, que es solo un modelo. Un conjunto de premisas que quieren describir una realidad. Pero en el caso de la economía, además, no hay esa "realidad". Es decir, un modelo del funcionamiento del átomo, intenta describir con la mayor precisión posible el comportamiento del átomo, para poder realizar predicciones. Pero en economía, no hay esa realidad. La economía, es más como el sistema jurídico, que lo único que hay es un montón de acuerdos en forma de papeles y una autoridad que se encarga que se cumplan.
Si la economía no existe por si misma, debe ser porque es una creación humana, y que sólo los humanos la pueden sostener. Pero si solo los humanos la sostienen, y no se sustenta en el mundo real, quiere decir que es una especie de realidad mental.
Quién no esté de acuerdo todavía, que observe que pasa con las burbujas especulativas, los cracks, el pánico, el aumento del valor de productos,etc... Solo decir, que esta economía se acaba basando en la confianza de las personas, que como ya hemos escrito en este blog, necesita de cierta capacidad de predicción de comportamientos futuros y que a la vez, se basan en las predicciones que se han hecho. Por lo tanto, acaba siendo todo un gran juego mental.
El acceso masivo a los medios de comunicación que ha caracterizado los últimos 50 años, ha provocado que ese sistema basado en las percepciones de la gente, se volviera más voluble, ya que los receptores de la información, recibían más información y eso hacía que su comportamiento fuera más variable y más difícil de predecir.
El acceso a aesta información, permite generar expectativas que condicionan tanto el consumo, como la inversión, el crédito o el ahorro.
Los gobiernos, cosncientes claramente de este hecho, intentan constantemente alterar la percepción de sus ciudadanos para moldear sus expectativas. El problema, parece ser que la economía es mucho más caótica e impredecible, y especialmente mucho más inercial, de lo que mucho creían.
La gran falacía del siglo XX y XXI, ha sido que la economía se puede dirigir, pero la realidad es mucho más tozuda e insistente y nos demuestra una y otra vez, que estamos sujetos a inercias del propio modelo difíciles de hacer virar. Ya sean, reales o mentales.
Llevamos un año y medio de intentos deseperados por parte de todo aquel capaz de influir en los medios, de lanzar mensajes que permiteran alterar esa percepción mental de la mayoría: primero no había crisis, luego que no sería tan dura, luego que no sería tan larga, y ahora que ya se entreveen los primeros brotes verdes.
Las personas que emiten esos mensajes deberían saber que su nivel de credibilidad está por debajo de lo requerido para que puedan influir, simplemente por su clara intención de manipular la percepción de una realidad.
Un importante empresario barcelonés, insistía casi con un tono de deseperación que su feria sobre inmuebeles "low cost" había sido un éxito y que había superado las expectativas y que la recuperación del sector era ya un hecho. Su intención, probablemente, era volver a infundir el terror entre los compradores ( esos mismos que se habían dado cuenta que en los últimos 10 años muchos se habían aprovechado para hacer dinero de la nada, y ahora veían con justicia como los precios volvían a cifras más reales y justas). Terror, para que compraran ahora, antes que la demanda volviera hacer subir los precios. Y es que resulta que este terror, es el que creó la burbuja. De hecho, terror por un lado y codicia por otro. Pero ambas basadas en la construcción mental que los precios seguirían subiendo.
Este ejemplo, es solo un intento desesperado que pretende no tener en cuenta que los bancos no dan créditos, que vamos hacía los 5 millones de parados, que a muchos se les terminará el paro pronto y que no hay signos claros de recuperación económica.
Los brotes verdes, parecen ser un intento más de querer inducir ciertas ideas en los ciudadanos de a pie, mientras una nueva burbuja se está inchando (el déficit público) pero ahora, la están inchando aquellos que nos tienen que proporcionar nuestro estado del bienestar.
De hecho, parece más un gran acuerdo entre seres humanos para gestionar el dinero (y parece que a las personas y sus futuros). Y es que cuando se habla de modelo económico, queda explícito en la palabra, que es solo un modelo. Un conjunto de premisas que quieren describir una realidad. Pero en el caso de la economía, además, no hay esa "realidad". Es decir, un modelo del funcionamiento del átomo, intenta describir con la mayor precisión posible el comportamiento del átomo, para poder realizar predicciones. Pero en economía, no hay esa realidad. La economía, es más como el sistema jurídico, que lo único que hay es un montón de acuerdos en forma de papeles y una autoridad que se encarga que se cumplan.
Si la economía no existe por si misma, debe ser porque es una creación humana, y que sólo los humanos la pueden sostener. Pero si solo los humanos la sostienen, y no se sustenta en el mundo real, quiere decir que es una especie de realidad mental.
Quién no esté de acuerdo todavía, que observe que pasa con las burbujas especulativas, los cracks, el pánico, el aumento del valor de productos,etc... Solo decir, que esta economía se acaba basando en la confianza de las personas, que como ya hemos escrito en este blog, necesita de cierta capacidad de predicción de comportamientos futuros y que a la vez, se basan en las predicciones que se han hecho. Por lo tanto, acaba siendo todo un gran juego mental.
El acceso masivo a los medios de comunicación que ha caracterizado los últimos 50 años, ha provocado que ese sistema basado en las percepciones de la gente, se volviera más voluble, ya que los receptores de la información, recibían más información y eso hacía que su comportamiento fuera más variable y más difícil de predecir.
El acceso a aesta información, permite generar expectativas que condicionan tanto el consumo, como la inversión, el crédito o el ahorro.
Los gobiernos, cosncientes claramente de este hecho, intentan constantemente alterar la percepción de sus ciudadanos para moldear sus expectativas. El problema, parece ser que la economía es mucho más caótica e impredecible, y especialmente mucho más inercial, de lo que mucho creían.
La gran falacía del siglo XX y XXI, ha sido que la economía se puede dirigir, pero la realidad es mucho más tozuda e insistente y nos demuestra una y otra vez, que estamos sujetos a inercias del propio modelo difíciles de hacer virar. Ya sean, reales o mentales.
Llevamos un año y medio de intentos deseperados por parte de todo aquel capaz de influir en los medios, de lanzar mensajes que permiteran alterar esa percepción mental de la mayoría: primero no había crisis, luego que no sería tan dura, luego que no sería tan larga, y ahora que ya se entreveen los primeros brotes verdes.
Las personas que emiten esos mensajes deberían saber que su nivel de credibilidad está por debajo de lo requerido para que puedan influir, simplemente por su clara intención de manipular la percepción de una realidad.
Un importante empresario barcelonés, insistía casi con un tono de deseperación que su feria sobre inmuebeles "low cost" había sido un éxito y que había superado las expectativas y que la recuperación del sector era ya un hecho. Su intención, probablemente, era volver a infundir el terror entre los compradores ( esos mismos que se habían dado cuenta que en los últimos 10 años muchos se habían aprovechado para hacer dinero de la nada, y ahora veían con justicia como los precios volvían a cifras más reales y justas). Terror, para que compraran ahora, antes que la demanda volviera hacer subir los precios. Y es que resulta que este terror, es el que creó la burbuja. De hecho, terror por un lado y codicia por otro. Pero ambas basadas en la construcción mental que los precios seguirían subiendo.
Este ejemplo, es solo un intento desesperado que pretende no tener en cuenta que los bancos no dan créditos, que vamos hacía los 5 millones de parados, que a muchos se les terminará el paro pronto y que no hay signos claros de recuperación económica.
Los brotes verdes, parecen ser un intento más de querer inducir ciertas ideas en los ciudadanos de a pie, mientras una nueva burbuja se está inchando (el déficit público) pero ahora, la están inchando aquellos que nos tienen que proporcionar nuestro estado del bienestar.
jueves 28 de mayo de 2009
La impecabilidad de Pep Guardiola
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Me confieso poco seguidor del fútbol, pero un gran admirador del espectáculo. Normalmente, aprovecho las grandes finales para disfrutar de un espectáculo de masas como es el fútbol de alto nivel. Aunque debo reconocer, que el espectáculo termina cuando los participantes hablan. Tópicos, frases hechas, comunicación enlatada para satisfacer a los media. En el peor de los casos (y no el menos habitual), comentarios provocativos, desconsiderados o faltos de respeto. Pero todo esto cambió con la llegada del Sr. Guardiola.
No se si Pep Guardiola ha hecho un intento deliberado de seguir un manual de credibilidad, pero lo cierto es que ha seguido punto por punto lo que cualquier persona, desde mi punto de vista, debería aplicarse para aumentar su credibilidad.
Retrocedamos por unos instantes a hace 10 meses. La credibilidad de Guardiola era prácticamente nula dada su escasa experiencia como entrenador (un año con el FC Barcelona B en tercera división). Llegaba a un club repleto de estrellas que habían perdido el rumbo. 10 meses después, es un gurú delante del que todos genuflexan.
¿Qué ha pasado durante estos 10 meses? Yo no puedo hablar de fútbol, solo de personas.
Guardiola es un personaje que controla su discurso, que define unos valores y que es coherente con ellos. Habla de sacrificio, de humildad, de prudencia de persistencia, de trabajo en equipo, y él es humilde, sacrificado, prudente, persistente y nada personalista. Dice cuando está enfadado, cuando está alegre, no pretende engañar ni ocultar nada a los que tiene en frente. Y además, lo hace consistentemente en el tiempo. Ha mantenido el mismo discurso desde el inicio de la liga, tanto en los momentos de más duda y como en los momentos de más euforia.
Guardiola, solo prometió lo que sabía que podía cumplir: trabajar con esfuerzo y humildad para el bien de todos, construir un equipo del que sus seguidores se sintiesen orgullosos más allá de títulos y copas. Hay cosas que no dependen solo de uno mismo, como ganar un título, hay otras que si, como el esfuerzo. Cumplió con creces. Durante todo este tiempo ha clarificado expectativas, delimitando muy bien lo que se podía esperar de él y de su equipo, y el resultado final ha sido el mejor registro en la historia del fútbol español, pero si no lo hubiera conseguido, nadie lo hubiera reprochado nada.
Guardiola es absolutamente impecable con las palabras. Nunca habla mal de nadie, ni recrimina en público, ni descalifica. Cuando las cosas van mal, acepta la realidad y se responsabiliza. Describe objetivamente la situación sin entrar en juicios de valor estériles. A la vez, es generoso con sus alabanzas, apoya a sus jugadores siempre y cuando ellos cumplan con un solo compromiso: darlo todo en el campo.
Guardiola confía incondicionalmente en su gente y solo pide lo mismo a cambio. Les pide lealtad y él lo es. Se dirige a sus contrincantes con respeto sean de primera o tercera división. Es moderado en su discurso, sin radicalizar ni sobre actuar. Probablemente, Sócrates estaría orgulloso de él.
Pero también es humano, y grita, llora, se exaspera en el campo, corre con los brazos en alto. Se funde con el equipo en un emotivo abrazo, se vuelve cercano y accesible. Ha convertido a su equipo en un reflejo de sus valores: ha cohesionado a un grupo de jugadores para que busquen un objetivo común y mayor que cada uno de ellos, ha convertido a defensas en delanteros y a delanteros en defensas, les ha hecho que trabajaran hasta el último segundo de cada partido y que se sintieran orgullosos de ello.
Les ha hecho humildes, pero ambiciosos y orgullosos a la vez. Les ha convertido en el mejor equipo del mundo y de la historia, y no necesariamente por sus resultados, sino por los valores que defienden, en un deporte de estrellas multimillonarias y excesos de todo tipo. A diferencia de otros equipos, el F.C. Barcelona no está compuesto de estrellas, sino de héroes. Héroes humildes, entregados, generosos, prudentes, sensibles. Un claro reflejo de su entrenador.
Si el Barón de Cubertain levantara la cabeza, estoy seguro que le gustaría ver el espíritu del Barça en cada uno de los equipos del planeta. Él buscaba el perfeccionamiento espiritual a través del deporte y este equipo, va camino de la perfección gracias a su líder.
En un mundo donde los valores tambalean peligrosamente, Pep Guardiola se ha convertido en una referencia para todos aquellos que están desconcertados por esta depravación y depredación al que está sometido nuestro mundo y nuestra sociedad. Su impecabilidad y congruencia lo convierten a él y su equipo, en un santuario de confianza y credibilidad en una sociedad sin rumbo.
Xavier Pirla
Información relacionada en La Vanguardia

Me confieso poco seguidor del fútbol, pero un gran admirador del espectáculo. Normalmente, aprovecho las grandes finales para disfrutar de un espectáculo de masas como es el fútbol de alto nivel. Aunque debo reconocer, que el espectáculo termina cuando los participantes hablan. Tópicos, frases hechas, comunicación enlatada para satisfacer a los media. En el peor de los casos (y no el menos habitual), comentarios provocativos, desconsiderados o faltos de respeto. Pero todo esto cambió con la llegada del Sr. Guardiola.
No se si Pep Guardiola ha hecho un intento deliberado de seguir un manual de credibilidad, pero lo cierto es que ha seguido punto por punto lo que cualquier persona, desde mi punto de vista, debería aplicarse para aumentar su credibilidad.
Retrocedamos por unos instantes a hace 10 meses. La credibilidad de Guardiola era prácticamente nula dada su escasa experiencia como entrenador (un año con el FC Barcelona B en tercera división). Llegaba a un club repleto de estrellas que habían perdido el rumbo. 10 meses después, es un gurú delante del que todos genuflexan.
¿Qué ha pasado durante estos 10 meses? Yo no puedo hablar de fútbol, solo de personas.
Guardiola es un personaje que controla su discurso, que define unos valores y que es coherente con ellos. Habla de sacrificio, de humildad, de prudencia de persistencia, de trabajo en equipo, y él es humilde, sacrificado, prudente, persistente y nada personalista. Dice cuando está enfadado, cuando está alegre, no pretende engañar ni ocultar nada a los que tiene en frente. Y además, lo hace consistentemente en el tiempo. Ha mantenido el mismo discurso desde el inicio de la liga, tanto en los momentos de más duda y como en los momentos de más euforia.
Guardiola, solo prometió lo que sabía que podía cumplir: trabajar con esfuerzo y humildad para el bien de todos, construir un equipo del que sus seguidores se sintiesen orgullosos más allá de títulos y copas. Hay cosas que no dependen solo de uno mismo, como ganar un título, hay otras que si, como el esfuerzo. Cumplió con creces. Durante todo este tiempo ha clarificado expectativas, delimitando muy bien lo que se podía esperar de él y de su equipo, y el resultado final ha sido el mejor registro en la historia del fútbol español, pero si no lo hubiera conseguido, nadie lo hubiera reprochado nada.
Guardiola es absolutamente impecable con las palabras. Nunca habla mal de nadie, ni recrimina en público, ni descalifica. Cuando las cosas van mal, acepta la realidad y se responsabiliza. Describe objetivamente la situación sin entrar en juicios de valor estériles. A la vez, es generoso con sus alabanzas, apoya a sus jugadores siempre y cuando ellos cumplan con un solo compromiso: darlo todo en el campo.
Guardiola confía incondicionalmente en su gente y solo pide lo mismo a cambio. Les pide lealtad y él lo es. Se dirige a sus contrincantes con respeto sean de primera o tercera división. Es moderado en su discurso, sin radicalizar ni sobre actuar. Probablemente, Sócrates estaría orgulloso de él.
Pero también es humano, y grita, llora, se exaspera en el campo, corre con los brazos en alto. Se funde con el equipo en un emotivo abrazo, se vuelve cercano y accesible. Ha convertido a su equipo en un reflejo de sus valores: ha cohesionado a un grupo de jugadores para que busquen un objetivo común y mayor que cada uno de ellos, ha convertido a defensas en delanteros y a delanteros en defensas, les ha hecho que trabajaran hasta el último segundo de cada partido y que se sintieran orgullosos de ello.
Les ha hecho humildes, pero ambiciosos y orgullosos a la vez. Les ha convertido en el mejor equipo del mundo y de la historia, y no necesariamente por sus resultados, sino por los valores que defienden, en un deporte de estrellas multimillonarias y excesos de todo tipo. A diferencia de otros equipos, el F.C. Barcelona no está compuesto de estrellas, sino de héroes. Héroes humildes, entregados, generosos, prudentes, sensibles. Un claro reflejo de su entrenador.
Si el Barón de Cubertain levantara la cabeza, estoy seguro que le gustaría ver el espíritu del Barça en cada uno de los equipos del planeta. Él buscaba el perfeccionamiento espiritual a través del deporte y este equipo, va camino de la perfección gracias a su líder.
En un mundo donde los valores tambalean peligrosamente, Pep Guardiola se ha convertido en una referencia para todos aquellos que están desconcertados por esta depravación y depredación al que está sometido nuestro mundo y nuestra sociedad. Su impecabilidad y congruencia lo convierten a él y su equipo, en un santuario de confianza y credibilidad en una sociedad sin rumbo.
Xavier Pirla
Información relacionada en La Vanguardia
jueves 21 de mayo de 2009
Nudgeando
Nuestra actividad diaria se basa en una acomulación de pequeñas acciones que van desde tomar un café, a limpiarse los dientes o poner el intermitente hasta decidir que tarea realizar primero o que contrato firmar. Detrás de cada una de ellas hay infinidad de pequeñas decisiones que se deben tomar. Si tuvieramos que reflexionar detenidamente sobre cada una de ellas, nuestra vida sería poco funcional. Por eso, internalizamos y automatizamos una gran mayoría que se dan frecuentemente, liberando capacidad de proceso para tareas más poco habituales y que requieren más de nuestra atención. Simplemente es práctico.
Alguna vez se habrá empeñado en meter una llave que no correspondía en la cerradura una y otra vez, hasta que se ha detenido a entender que estaba pasando. El proceso de llevar de la inconsciencia a la consciencia un proceso automatizado, puede desbloquear situaciones a través de entender que existen otras opciones para hacerlo de un modo distinto.
En este sentido, es interesante ver como se puede controlar a poblaciones enteras haciendo uso de esta automatización de procesos. "Nudge", es un libro escrito por Thaler y Sunstein que nos habla de la arquitectura de las decisiones. Es decir, como conseguir que la mayoría tienda a tomar unas decisiones más convenientes según el criterio de una minoría ilustrada.
Hay múltiples casos de estas arquitecturas de decisiones, como por ejemplo la disposición de la comida en los supermercados, las tarifas eléctricas nocturnas, y una retalía completa de subterfugios que utilizan los atajos que tiene nuestra mente para ahorrarse tiempo, para llevar a las personas a tomar ciertas decisiones.
La publicidad ha utilizado desde hace muchos años estas tendencias de nuestra cabeza, hasta el punto que nos familiarizan desde pequeños con ciertos procedimientos o conceptos transmitidos de padres a hijos y reforzados por los medios de comunicación.
Cosas tan obvias como la cantidad de pasta dentrífica que se pone en el cepillo: ¿Alguién ha pensado que cantidad necesita? Lo cierto es que es al menos 1/20 parte que la que muestran en los anuncios o en la misma caja de cartrón. ¿Es necesario tener un frigorífico de más de 2 metros y llenarlo hasta los topes? ¿Es necesario que la ropa huela a algo cuando está limpia?¿No podría estar limpia y ya está? ¿Porque tenemos tendencía a querer mejores casas, coches, etc? Son cuestiones que normalmente no se plantean, pero que sus efectos han sido provocados muy deliberadamente para que tomemos decisiones y realicemos acciones automáticamente o inconscientemente.
Lo particularmente curioso es como muchas acciones nunca han pasado por un estadio consciente de aprendizaje, ya que se han integrado desde la infancia gracias a la transmisión a través de los padres que a su vez, quizás lo aprendieron de sus padres o de campañas de publicidad o de políticas del gobierno del momento.
Gracias a esta tecnología de la arquitectura de las decisiones, se pueden controlar ciertas reacciones sociales y comprender porque se producen ciertos fenómenos sociales como las crisis especulativas, tal y como cuenta Fernando Trías de Bes en su último libro "El hombre que cambió su casa por un tulipán".
Solo tomando consciencia de estos procesos automatizados que acaban controlando nuestra vida, podremos ser más libres para tomar las decisiones que más nos convengan en cada momento, y no las que les convengan a otros.
Alguna vez se habrá empeñado en meter una llave que no correspondía en la cerradura una y otra vez, hasta que se ha detenido a entender que estaba pasando. El proceso de llevar de la inconsciencia a la consciencia un proceso automatizado, puede desbloquear situaciones a través de entender que existen otras opciones para hacerlo de un modo distinto.
En este sentido, es interesante ver como se puede controlar a poblaciones enteras haciendo uso de esta automatización de procesos. "Nudge", es un libro escrito por Thaler y Sunstein que nos habla de la arquitectura de las decisiones. Es decir, como conseguir que la mayoría tienda a tomar unas decisiones más convenientes según el criterio de una minoría ilustrada.
Hay múltiples casos de estas arquitecturas de decisiones, como por ejemplo la disposición de la comida en los supermercados, las tarifas eléctricas nocturnas, y una retalía completa de subterfugios que utilizan los atajos que tiene nuestra mente para ahorrarse tiempo, para llevar a las personas a tomar ciertas decisiones.
La publicidad ha utilizado desde hace muchos años estas tendencias de nuestra cabeza, hasta el punto que nos familiarizan desde pequeños con ciertos procedimientos o conceptos transmitidos de padres a hijos y reforzados por los medios de comunicación.
Cosas tan obvias como la cantidad de pasta dentrífica que se pone en el cepillo: ¿Alguién ha pensado que cantidad necesita? Lo cierto es que es al menos 1/20 parte que la que muestran en los anuncios o en la misma caja de cartrón. ¿Es necesario tener un frigorífico de más de 2 metros y llenarlo hasta los topes? ¿Es necesario que la ropa huela a algo cuando está limpia?¿No podría estar limpia y ya está? ¿Porque tenemos tendencía a querer mejores casas, coches, etc? Son cuestiones que normalmente no se plantean, pero que sus efectos han sido provocados muy deliberadamente para que tomemos decisiones y realicemos acciones automáticamente o inconscientemente.
Lo particularmente curioso es como muchas acciones nunca han pasado por un estadio consciente de aprendizaje, ya que se han integrado desde la infancia gracias a la transmisión a través de los padres que a su vez, quizás lo aprendieron de sus padres o de campañas de publicidad o de políticas del gobierno del momento.
Gracias a esta tecnología de la arquitectura de las decisiones, se pueden controlar ciertas reacciones sociales y comprender porque se producen ciertos fenómenos sociales como las crisis especulativas, tal y como cuenta Fernando Trías de Bes en su último libro "El hombre que cambió su casa por un tulipán".
Solo tomando consciencia de estos procesos automatizados que acaban controlando nuestra vida, podremos ser más libres para tomar las decisiones que más nos convengan en cada momento, y no las que les convengan a otros.
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