miércoles 17 de noviembre de 2010
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"Estudios revelan que el 93% de la comunicación humana es analógica (expresiones faciales, gestos, expresión de los ojos) y el 7% digital (números y símbolos) Del 93% que es comunicación en sí, 38% representa la voz o entonación que le damos a lo que decimos, en ella está el volumen, el timbre de voz, la velocidad y el ritmo al hablar. El 55% restante de ese 93% representa a la respiración, la postura, los gestos, el movimiento de los brazos y las manos, el movimiento de los ojos, coloración de las orejas, las mejillas, el cuello y olores que emana nuestro cuerpo."
Mi respuesta:
"Es cierto que la comunicación no digital parece que juegue un papel vital en nuestra comunicación. Todos nosotros seguramente hemos experimentado un efecto diferente con una misma palabra, en un tono que en otro, o con una expresión u otra.
Dicho esto, creo que esa experiencia no necesariamente lleva a esta aseveración:
"Estudios revelan que el 93% de la comunicación humana es analógica (expresiones faciales, gestos, expresión de los ojos) y el 7% digital (números y símbolos) Del 93% que es comunicación en sí, 38% representa la voz o entonación que le damos a lo que decimos, en ella está el volumen, el timbre de voz, la velocidad y el ritmo al hablar. El 55% restante de ese 93% representa a la respiración, la postura, los gestos, el movimiento de los brazos y las manos, el movimiento de los ojos, coloración de las orejas, las mejillas, el cuello y olores que emana nuestro cuerpo."
Primero de todo, parece que esos "estudios", no están tan claros, pero para mí eso es menos relevante. Lo que me interesa reflexionar es sobre si realmente el 93% de la comunicación es analógica.
Si así lo fuera, ¿No sería mucho más sencillo adivinar el nombre de las películas haciendo mímica que hablando?
Creo que estos estudios, si alguna vez se han realizado, deben estar descontextualizados, por qué aunque estoy de acuerdo en todo lo referente a la importancia de la comunicación analógica, el puro sentido común nos indica que en culturas avanzadas donde el uso del lenguaje es rico y fluido (no estamos hablando de Neandertales), la capacidad que tiene el lenguaje de describir un paisaje o una experiencia, no lo tiene la otra comunicación.
¿Has probado de describir la última pelea con tu pareja de forma analógica? El grado de inexactitud debido a la interpretación necesaria puede llegar a ser muy elevado.
Yo creo que el lenguaje, a pesar de ser inexacto y tosco para describir nuestras experiencias subjetivas, se merece algo más que un 7%. ¿No creen?"
Respuesta de otro participante:
"Efectivamente Xavier, los datos que cuestionas están sacados de contexto. Me dedico a la formación y es alarmante la cantidad de informaciones, documentos y libros (incluso alguno de autores exitosos) que encuentro en los que se mencionan lo dichosos 7%, 38% y 55% de forma completamente inapropiada y trivial.
Mi afán de contar a mis alumnos únicamente lo que soy capaz de entender y he verificado, me llevó a dar con el autor del estudio, el Sr. Albert Mehrabian y el libro en el que publicó sus investigaciones "Silent messages". A modo de aclaración, sólo comentar que deben darse una serie de circunstancias para que estos resultados (que únicamente son aproximaciones) se produzcan. Algunas de estas circunstancias son: que debe tratarse de comunicación interpersonal, presencial y cuyo contenido sean sentimientos o actitudes (no ideas). En este marco, si el mensaje resulta CONTRADICTORIO o INCOHERENTE para el receptor es cuando el impacto del mensaje recae en cada uno de los elementos en los porcentajes expresados. Es decir que si la expresión de un sentimiento por parte de una persona nos resulta "sospechosa", vamos a darle mayor credibilidad a sus gestos, luego a su voz y en último término a las palabras utilizadas.
Por último, añadir que Mehrabian insiste en que la ecuación funciona restringiendo la comunicación a una dimensión del sentimiento (agrado-desagrado, dominancia-sumisión... ) o sentimientos muy específicos (alegría, ansiedad... ) y que el libro data de 1971, tal vez existan estudios posteriores.
En fin, agradezco enormemente la posibilidad de realizar esta aclaración aquí, espero que resulte de utilidad y que nos estimule a buscar las fuentes originales de la información que utilizamos para ser más rigurosos. Muchas gracias Xavier por cuestionar los "dogmas aparentes" y aplicar el sentido común....."
jueves 27 de mayo de 2010
Networking por Valores

En tiempos adversos donde los recursos son escasos y ya no se puede simplemente pagar por cualquier servicio o favor. Es el momento donde todos nosotros tenemos que volver a una de las prácticas más viejas y extendidas, y que de hecho, le dan sentido a nuestra propia sociedad: las redes de contactos.
Toda la vida ha existido lo que ahora se le ha puesto la etiqueta anglosajona de Networking. Desde los que van a clubs selectos, a equitación, a cacerías o simplemente a esquiar a ciertos lugares, todos ellos tienen en común la búsqueda de contactos que les permitan realizar mejor sus negocios.
¿Qué aporta de nuevo el Networking? Como siempre, los anglosajones y su capacidad analítica han sistematizado una práctica habitualmente intuitiva. ¿Y para qué sirve sistematizarla? Para los que ya saben interrelacionarse y ampliar sus contactos, quizás les aporte el conocimiento consciente de lo que hacen para poder hacerlo mejor. Pero estos casos son la minoría.
La mayoría somos personas que necesitamos aprender, y no hay nada más rápido que el pensamiento analítico: el desglose de un problema en partes más pequeñas que permitan su entendimiento y posterior reproducción.
Así el Networking se constituye como una buena alternativa para aquellos que por varias razones no tienen integrado en su “circuitería” cerebral, el contactar con gente y extender redes.
De todos modos, el Networking se convierte demasiadas veces en una acción fría de intercambio de tarjetas en un escenario preparado artificialmente para tal propósito, o en una llamada de cortesía, y hasta tal vez en un café ocasional o en una comida aislada.
Como todos entendemos el valor de mantener dichos contactos, accedemos con mayor o menor pasión a dichos encuentros, por no decir que se convierten en fríos intercambios de información.
El Networking por Valores© nace de un espíritu humanista donde se potencia a la persona por encima del profesional, donde se busca lo emocional además de lo racional, donde el tiempo no sólo se invierte sino que se disfruta.
El NpV© es el redescubrimiento del ser humano y de la colectividad, después de 30 años de enaltecimiento del individualismo competitivo como “leif motif” de una cultura anglosajona anclada en la victoria propia por encima de los demás (que por cierto, nos ha conducido hasta la situación actual).
Entender que queramos o no, somos una red interconectada e interdependiente, es imprescindible para poder ser eficientemente funcional en un entorno de escasez de recursos (probablemente crónica) y donde el acceso a los pocos recursos que queden va a ser crítico.
Para ello, desde Talent Institut proponemos una manera diferente de hacer negocios, centrada más en la persona como ser completo y no tanto como poseedor de un recurso valioso. Una aproximación que bebe de fuentes diversas como puede ser el ya mítico Dale Carnegie, la gestión por valores, la Programación Neurolingüística, la metodología actual de Networking, pero especialmente con la atención puesta en el profesional que primero es persona.
Creo que si volvemos a vernos como personas y no como billetes de euro, probablemente tengamos más oportunidades de generar negocio a través de redes sociales y profesionales más sólidas, basadas en la confianza, el respeto y el reconocimiento mútuo, y quizás esta sea la semilla para empezar una nueva manera de entender nuestra sociedad, ahora mismo sumida en una gran crisis política, económica y social.
Xavier Pirla
Director de Talent Institut
sábado 1 de mayo de 2010
Algo de lógica....o no...
Si eso es cierto, luego Mm debería de caer más despacio que M. Pero eso es absurdo asumiendo la premisa inicial....
viernes 5 de marzo de 2010
¿Crisis o transformación? Persuasión e interconexión
Yo no soy un ideólogo ni un experto sociólogo, pero esta crisis seguramente es debida a que se ha agotado un paradigma y des del mismo paradigma difícilmente se solucionará.
Probablemente se ha agotado el modelo capitalista basado en el lucro propio por encima de todo y tenemos que organizarnos siguiendo las teorías de juegos de John Nash, el prestigioso matemático y premio nobel.
Seguramente se tiene que organizar una sociedad donde se vea el lucro de los demás tan importante como el de uno mismo. En el que se comprenda que los recursos son limitados y donde las interconexiones del sistema son tan importantes como los elementos que lo constituyen.
La acomulación de riqueza, deberá dar paso a su repartición como valor añadido. Y para ello, las relaciones interpersonales son críticas.
La habilidad para comunicarse será crítica ya que los elementos aislados no tendrán muchas posibilidades de sobrevivir. Del mismo modo que comunicarse será importante, la habilidad de establecer y mantener redes sociales será vital.
Los humanos nacemos comunicándonos y aprendemos a hacerlo mejor intuitivamente. Pero el aprendizaje intuitivo tiene sus limitaciones, y mientras algunos se convierten en buenos comunicadores, la mayoría no lo son.
Pero si se desarrollan activamente estas herramientas comunicativas, la capacidad persuasiva para conseguir estos recursos tan limitados (siempre en manos de alguien más) aumenta y por lo tanto, las posibilidades de éxito.
Aunque muchas veces, no solo se trata de nuestra capacidad para obtener recursos de los demás sino de tener una red lo suficientemente interconectada para poder acceder a dichos recursos.
Las redes sociales son tan antiguas como el mismo hombre, pero nunca la sociedad ha estado tan interconectada y nunca antes ha sido tan interdependiente.
La gestión de las redes, es decir, su creación, expansión y mantenimiento, se constituye como un elemento imprescindible para poder compensar la disminución de recursos existentes en nuestro entorno.
Esta habilidad, tampoco se desarrolla habitualmente de forma consciente pero que como cualquier otra habilidad se puede aprender.
En definitiva, la capacidad persuasiva y la habilidad de crear redes sociales, serán muy probablemente dos de las herramientas críticas para sobrevivir en el nuevo cambio de paradigma tan necesario para nuestra sociedad.
jueves 21 de enero de 2010
La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 3
A estas alturas no podemos demostrar que no percibimos la realidad directamente, pero si deducirla desde ciertas premisas, a su vez, difíciles de verificar. Pero si aceptamos que el hecho que cada ser humano tenga un modo de percibir la realidad de un modo diferente (al menos eso es lo que dice), y que nuestros sentidos no acceden a toda la información de nuestro entorno, creo que podemos partir de la base que tenemos ciertas limitaciones a la hora de mapear lo que hay en el exterior.
Parece ser, que en general, la incertidumbre genera una sensación desagradable que provoca una búsqueda de certezas. Lo cierto es, que desde un punto de vista exclusivamente pragmático, en múltiples ocasiones, nos conviene creer que los acontecimientos pasarán del mismo modo que pasaron anteriormente. Esta idea, nos permite poder realizar cálculos y avanzarnos a una serie de acontecimientos que aseguren nuestra supervivencia.
Expresado en la terminología utilizada en este blog, “modelamos” la realidad, creamos modelos que nos permiten generar predicciones, del mismo modo que lo hace un meteorólogo. De hecho, ese debería ser el trabajo de los científicos.
La ciencia pues, pretende crear modelos de la realidad para manipularla y predecir los efectos de dicha manipulación.
En este punto, tendremos que aceptar como bastante plausible la premisa de nuestras limitaciones sobre nuestro acceso a la realidad.
Si la ciencia busca modelos para describir la realidad (y entendiendo que no solo se dedica a matar el tiempo), eso quiere decir, que todavía no tiene dicha descripción completa. Esta conclusión va a ser muy importante durante el resto del artículo.
La ciencia no existe. Eso que quede claro. Del mismo modo que no existe la religión. Existen personas que aplican un método definido para obtener resultados. Este método, se basa principalmente en el pensamiento analítico donde se define un problema a resolver y se descompone dicho problema en partes que permitan trabajar sobre él. Se que es un modelo (o descripción) un poco burda sobre ese tipo de pensamiento pero para nuestros fines ya servirá.
La primera consecuencia interesante es que para definir el problema de manera que sea abordable y posteriormente analizado, se requiere de ciertos conocimientos previos. Una base epistemológica.
Esa base, proviene de otros científicos que a su vez proviene de otros científicos. Aunque el conocimiento científico avanza, raramente las bases se cuestionan ya que de ellas dependen muchas de las investigaciones llevadas a cabo. Cada vez que aparece un genio que revoluciona el modelo de base, se genera una gran crisis. Todo el sistema se desestabiliza. Le pasó a Newton, le pasó a Galileo, le pasó a Einstein, a Rutherford y a Hawkings entre otros.
Además, los experimentos necesarios para comprobar ese modelo, se fijan precisamente para obtener resultados que lo validen, por lo tanto, se limita la posibilidad de encontrar otro tipo de información que quizás expandiría o modificaría el modelo. Y cuando los resultados no encajan, a menudo son rechazados e interpretados como anómalos o como un error en el experimento. Sin contar intereses personales para interpretar la información, económicos o políticos.
La palabra interpretar es muy interesante y muy pertinente. Lo que obtiene un científico no es una etiqueta que diga: “tu experimento ha funcionado bien”. Lo que obtiene son unos datos que tienen que ser entendidos por el científico, y en ese sentido, susceptibles de ofrecer conclusiones diferentes. Para ello se utiliza la estadística, una metodología que requiere del factor humano para ser utilizada.
El científico tiene que decidir con cual de las diferentes herramientas con las que cuenta la estadística va a valorar los datos del experimento. Lo interesante es que según que herramienta utilice, puede obtener interpretaciones diferentes.
Solo teniendo en cuenta estos factores, y asumiendo que así se den, empieza a ser cada vez menos creíble que la ciencia consiga generar modelos ajustados sobre como es el mundo y mucho menos que esos modelos sean precisamente la realidad.
Además, si se piensa fríamente: si no tenemos acceso a la realidad, ¿Cómo podemos saber si nuestros modelos se acerca a ella o no? La única respuesta parece ser, en su capacidad de obtener buenas predicciones o en su capacidad de obtener resultados que nos sean útiles. Pero las dos dependen del observador.
¿Porqué todos estos preámbulos? Lo cierto es que tiene que ver con como algunos entienden la ciencia. La ciencia no necesariamente es objetiva. De hecho, la ciencia no existe (como ya he comentado), sino que existe un grupo de personas que utilizan un tipo de pensamiento concreto. La ciencia no puedo ofrecer verdades absolutas ni dogmas, ya que está en su propia definición. Sólo puedo plantear modelos y hacer lo posible para refutarlos para obtener un modelo nuevo y más preciso. La ciencia no puedo negar la existencia de algo solo porque todavía no tiene un modelo para describirlo (piense en la electricidad, el electromagnetismo, cualquier forma de radiación electromagnética o nuclear, etc.), solo puede decir que no lo puede describir por el momento. Los experimentos no pueden estar orientados a demostrar una teoría si no ha refutarla y los científicos tienen que estar dispuestos a dudar de cualquier teoría establecida, aunque sea la suya.
La ciencia a menudo me recuerda a las religiones en el sentido que tuvieron un profeta con un puñado de ideas interesantes y que centenares de años en manos de sujetos con diferentes intereses al del profeta, han distorsionado el mensaje original y en algunas veces lo han corrompido tanto que no se parece en nada al original.
Quien proclame verdades absolutas en la ciencia, simplemente no se tendría que considerar científico. Quien niegue otros modelos (incluidos los religiosos, espirituales, etc,) simplemente porque la ciencia no tiene un modelo equivalente que los explique, tampoco debería ser considerado científico. Y me refiero científico como alguien que sigue una corriente de pensamiento y no necesariamente que haga ciencia.
Además, la ciencia está a empezando a rozar los límites de lo religioso en su pura concepción. La ciencia moderna se creó en la ilustración como reacción al obscurantismo (o simplemente un modelo diferente de aproximarse a la realidad). Su idea era aportar luz a los seres humanos a través de ese conocimiento.
Cuatro siglos después, el conocimiento nos sale literalmente por la orejas. La cantidad de información que tenemos a nuestro alrededor simplemente supera nuestra capacidad de procesarla y de entenderla.
Los científicos, a medida que sus modelos se hacían más sofisticados, tuvieron que desarrollar un lenguaje propio para poder entenderse. Palabras como radioactividad, reactancia, impedancia, exotermia, electrón, etca., son palabras que solo existen en un entorno muy concreto y solo comprensibles para los que las utilizan.
El conocimiento científico está conformado por modelos muy sofisticados y muy alejados de la vida cuotidiana, creados por personas muy inteligentes y que dedicaron muchos años de su vida ha desarrollarlo. Requieren de una capacidad de abstracción muy elevada y muy a menudo sus efectos se alejan mucho de la experiencia subjetiva de la persona de la calle. Pocos saben porque un avión se sostiene en el aire, que hace que un aire acondicionado o un motor de combustión funcionen.
Los avances de los que hoy disfrutamos, provienen de centenares de años de avances científicos, gracias a mentes muy brillantes.
En la escuela, nos intentan enseñar la física de Newton, o el átomo de Bohr como si porque esas fueron las bases de la ciencia en algún momento, fueran fáciles de enseñar a un niño. En la época de esos científicos, esos conocimientos solo estaban alcance de unos cuantos personajes excepcionales altamente especializados y ahora se pretende que un niño de 12 años las entienda.
Pero esos conocimientos científicos que se consideran de nivel infantil, son modelos obsoletos y desfasados que la ciencia actual ya no utiliza y a pesar de eso se siguen enseñando. El modelo de Newton está desfasado y superado especialmente por el relativista, el de Bohr por la física cuántica. Solo porque es más sencillo explicar que un electrón gira alrededor de un núcleo que hablar de las complejidades intelectuales de la física cuántica, no se debe ofrecer como una verdad científica. El problema es que las teorías físicas actuales son tan complejas que son directamente incomprensibles para la mayoría de mortales.
Pero hasta en las universidades, los alumnos no pueden reproducir el proceso de descubrimiento de cada uno de los modelos que aprenden (seguramente por motivo de tiempo principalmente) por lo que tienen que creerse y aceptar teorías científicas para poder avanzar en sus estudios.
El efecto perverso de esta práctica, puede ser que se acaben perpetuando paradigmas científicos hasta que quizás alguien los cuestione, momento en el que dicho libre pensador se enfrentará probablemente con la oposición de la comunidad.
Pero además, estos conocimientos muy a menudo son incomprensibles hasta para los propios científicos de otros campos. La ciencia se ha especializado tanto, que hay infinidad de campos con infinidad de especialistas, con su propia jerga y su propio mundo. El científico polifacético desapareció hace muchos años.
Es decir, tenemos una visión del mundo ofrecida por la ciencia, que no entendemos la mayoría, en muchas veces mal interpretada por radicales y que conduce a dogmatismos, que está en manos de ciertas personas que dicen ser expertos en ello, formados en instituciones especializadas solo al alcance de algunos, donde se los obliga a aceptar una serie de conocimientos de base, que además utilizan una jerga propia que los aleja del mundo terrenal, y que piden al resto que bajo la imposibilidad de entender lo que hacen debido su extrema complejidad, hagan pruebas de fe sobre su veracidad.
¿A alguien le recuerda esta situación a algo más?
¿Qué diferencia hay entre pedir dinero para un acelerador de partículas que casi nadie entiende ni como funciona ni para que sirve y el pedir dinero para un catedral o una mezquita o un santuario?
¿Cómo pueden pedir a la población que tome decisiones sobre temas que desconoce como la ingeniería genética, la energía nuclear, el cambio climático, etca?. ¿Cómo se pueden tomar decisiones de algo que no se entiende ni se pueden calcular sus efectos?
Sigo sin ver grandes diferencias entre ciencia y religión, más allá que son modelos diferentes de ver la realidad…y ahí dejo esa paradoja.
Xavier Pirla
Director TI
jueves 24 de diciembre de 2009
La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 2
Una parte de nuestro conocimiento se basa en lo aprendido en la escuela o otros centros formativos, mientras que otra la adquirimos con los años a través de diferentes medios audiovisuales o a través de nuestra propia experiencia o la experiencia de otras personas.
Lo aprendido en la escuela con respecto a la historia, no puede ser descrito de otra forma que puro adoctrinamiento parcial y beligerante, por mucho que se intente hacer de otro modo.
Piense por un momento en los periódicos de hoy: Una misma notícia es interpretada de maneras diametralmente opuestas. Si solo hay una realidad, ¿Cómo pueden haber tantas aparentemente diferentes?. La respuesta es demasiado obvia para explicitarla, pero es el punto de inicio de mi reflexión: La historia no existe.
Es decir, la historia tal y como la entendemos es la descripción de una realidad. Es un modelo de la realidad y nunca va a ser la realidad, como un mapa nunca va a ser el territorio que describe.
En este punto es donde el papel de los llamados expertos vuelve a aparecer. Un historiador realiza una labor parecida a un científico; interpreta datos para darles sentido en forma de modelo. La diferencia es que el científico se enfoca hacia el futuro y la capacidad de su modelo para predecir nuevos acontecimientos y el historiador hacía el pasado.
Una vez más, en el modelo del historiador, lo máximo que se puede esperar es que un nuevo dato invalide su teoría, pero no hay manera de estar seguros que esa interpretación es válida (aunque eso presupondría que hay un modo de acceder a la realidad y yo personalmente creo que no, aunque no puedo probarlo).
Además de esta variable, empiezan a aparecer muchas diferencias con el método científico que hacen del trabajo del historiador una misión poco menos que imposible.
Su búsqueda de datos hace que tenga que fiarse de testigos (muchas veces muertos) de archivos (es solo información que requiere interpretación) de noticiarios (deliberadamente beligerantes, de datos de gobiernos (manipulados para sus intereses), etc.
Todos conocemos casos de falsos testigos como el Joan Pujol que engañó a Hitler para que los aliados pudieran invadir Normandía, Enric Marco el supuesto portavoz de supervivientes de campos de concentración que nunco estuvo en uno, Tania Head que se inventó su testigo como superviviente del 11-S. Estos son algunos de los que conocemos, pero no podemos saber cuantos han conseguido su objetivo.
En tiempos de Stalin las fotografías se manipulaban para hacer desaparecer disidentes y los datos de productividad era falseados por razones de propaganda. Aún hoy no se saben las reservas mundiales de petróleo porque los países no quieren mostrar su cartas dentro del entramado geopolítico.
Hay multitutd de ejemplos de falsedad deliberada de información durante el siglo de los registros físicos de la historía(fotografía, cine, informática)que teóricamente permiten un poco más de precisión en la recogida de información, pero sin olvidar que las imágenes del ataque de Pearl harbour fueron grabadas semanas después por John Ford en una reconstrucción, que las escenas del petroleo en las playas del Golfo Pérsico eran de la catástrofe del Exxon Valdez...
¿Pero qué pasa con la información anterior al siglo XX? Lo único que tenemos son crónicas, que por supuesto, estuvieron escritas por alguien con sus propios filtros, creencias, valores e intereses. Si hablamos de tiempos más remotos, solo tenemos crónicas escritas de 10 a 100 años después del suceso. ¿Qué fiabilidad pueden tener?
Luego, un historiador debe reconstruir ese puzzle de datos y experiencias subjetivas para crear un modelo que describa una realidad que ya no existe. El grado de incerteza que se maneja dependiendo de la época oscila entre muy grande e inmensamente grande.
¿Eso está bien o mal? No lo sé, pero definitivamente a los niños se les hace creer que la historía pasó como lo cuentan sus adoctrinadores y pero aún, con la falsa presuposición que se puede conocer la historía.
Para mí, este hecho es de una gravedad extrema ya que para argumentar o simplemente crear creencias y defenderlas, se utiliza el pasado de manera sistemática y se le da el valor de verdad cuando es solo un simple modelo o interpretación de lo que pudo haber pasado.
Gracias a que algunos creen que la realidad pasada puede ser descrita y que hay expertos que pueden hacerlo, se generan radicalismos y extremistas que defienden las razones de su posición a través de la historia.
Quizás los extremos más claros de este fenómeno se encuentran entre algunos creientes que defienden a capa y espada un pasado determinado y claro. No importa la religión: judíos ultraortodoxos, cristianos creacionistas, musulmanes, budistas. Todos ellos tienen en común su convencimiento en un pasado al que tienen acceso a través de libros escritos mucho tiempo después a entre otras cosas,por ejemplo al inicio del mundo.
El pasado no existe (hasta donde sabemos ahora) y parece que no hay modo de reconstruirlo del mismo modo que no hay manera de describir en su totalidad la realidad mientras está pasando . Entonces, si no tenemos totalidad, tenemos parcialidad con lo que la información que utilizamos para construir nuestro mundo (lleno de creencias y valores) es relativa.
Esto es importante, porque si es relativa no es absoluta, y por lo tanto, puedan haber otras y en consecuencia, diálogo o negociación.
Xavier Pirla
Director TI
miércoles 23 de diciembre de 2009
La ingeniería de la seducción

Por Jaume Serral
Cuando hablamos de seducción, nos referimos a mucho más que solo ligar o aprender a ligar. Para nosotros la seducción ocurre en cada momento de nuestra vida, en cualquier interacción con otras personas.
Aunque la seducción es algo innato en los seres humanos, ciertas personas poseen más habilidad que otras.
Los niños seducen con sus movimientos y expresiones inocentes, y algunos adultos siguen utilizando estos patrones ya en edad adulta, e incluso en edad avanzada, seduciendo con su comportamiento inocente y juguetón similar al de los niños. Por ejemplo, una gran seductora como Marilyn Monroe, utilizaba su lado más infantil combinado con el erotismo, para convertirse en una de las mayores seductoras de la historía.
Aunque sea a un nivel muy básico, cada uno de nosotros nos sentimos atraídos por la idea de seducir, y disfrutamos con procesos de seducción en nuestros diferentes ámbitos de la vida. Nos gusta provocar una sonrisa o incluso que alguien se sonroje por un comentario nuestro.
A menudo, las personas vivimos con un ritmo muy frenético pero siempre nos queda tiempo para intentar caer bien o agradar a alguien. Hay personas que cuando van a comprar buscan una sonrisa en quién le está atendido en la caja y otras buscan agradar a quién les sirve en un restaurante o bar.
El ser seductor/a, hace que nos sintamos en plenitud de recursos y con mucha seguridad en nosotros mismos. Nos hace sentir entusiasmados, alegres, motivados, inspirados, fascinados por todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
La seducción nos permite entrar en estados que nos hacen sentir mucho mejor.
Recuerda una vez que sentiste que seducías a alguien, y basta simplemente que hicieras una sonrisa con un guiño de ojo y te fuera devuelta en forma de sonrisa sonrojada. Recuerda cuando conseguiste un beso de alguien especial. Esa es la sensación de la seducción.
Pero la seducción va mucho más allá, empieza por seducirte a uno mismo. Cuando una persona se mira en el espejo y siente que esa ropa le queda de forma extraordinaria, empieza a seducirse para luego seducir, luego siente la seguridad, la confianza de que “hoy” es TU día, parece que el mundo gire a TU alrededor, que seas alguien especial, singular.
Cuando ves tu reflejo en un escaparate te ves espectacular y te dices “hoy es mi día” mientras sientes como esa sensación de inspiración va creciendo dentro de ti y simplemente la disfrutas. Esto es estar en un estado de seducción.
Cuando nos hemos seducido a nosotros podemos empezar a “seducir al mundo”.
Ahora es cuando empieza la ingeniería de la seducción.
Jaume Serral
Dpto. de Influencia y Seducción
Talent Institut
miércoles 16 de diciembre de 2009
La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 1.
La realidad por si misma, no es más que una caótica sucesión de sucesos, la gran mayoría sin una relación causa-efecto clara. Una de las cosas en que todos podríamos estar de acuerdo, es en la habilidad que caracteriza a los humanos para poder generar escenarios de futuro, ya sea por aprendizajes derivados de experiencias pasadas o por inferencias lógicas, conectando diferentes hechos.
Eso parece que fué una de las habilidades que nos permitió empezar a cultivar, a guardar los excedentes, a domesticar animales, etc.. Pero para poder crear hipotesis, se requiere de un marco conceptual donde estas hipotesis tengan sentido (como veremos más adelante). Por definición, este marco define y a la vez delimita, la capacidad de las hipotesis para describir la realidad.
Es decir, pasamos del modelo heliocéntrico al model geocéntrico y otra vez al modelo heliocéntrico dependiendo del marco o contexto de pensamiento de la época donde se formulaba la hipótesis.
Este ejemplo no es casual, ya que si durante siglos fuimos alternando entre estos dos modelos, fué entre otras razones, porque no es tan evidente cual de los dos es el más válido. De hecho, el más evidente es el geocéntrico ya que desde nuestra experiencia subjetiva, es el Sol el que se mueve y no la Tierra. Lo que no es evidente es que se mueva el sol, pero es muy difícil concluir desde sólo la observación, el porque se produce este fenómeno.
Aunque para poder predecir, se requiere construir un modelo descriptivo en el que introduciéndole información, genere un cálculo o resultado hipotético.
Durante siglos, esta función estaba en manos de pensadores, filósofos y teólogos (en muchos casos eran la misma persona) que se adentraban en un mundo de ideas, conceptos y abstracciones, mientras que al mismo tiempo, se alejaban de lo cotidiano.
Si al pensador seguramente le era difícil cultivar, criar ganado o hacer artesanía. Para el campesino, pastor o artesano, le debía ser difícil entender esos conceptos tan abstractos de los que hablaban los expertos en el mundo de las ideas, aunque simplemente fuera por falta de tiempo, costumbre o interés.
Pero el campesino, con vender sus excedentes ya tenía sufciente. No necesitaba que nadie entendiera que hacía o como lo hacía. En cambio, el pensador tenía que encontrar un modo de poder expresar sus ideas para que fueran comprensibles por los no especialistas.
La necesidad de traducir conceptos abstractos, o muy complejos en un lenguaje comprensible para la persona de la calle, se ha constituido como una de las fuentes de manipulaciones, falacias, impresiciones y directamente falsedades más habituales de todos los tiempos y especialmente desde la revolución industrial, y por lo tanto, ampliamente utilizada para manipular al conjunto de la población, y en el peor de los casos para justificar guerras debastadoras.
Durante esta serie de artículos, veremos como la distancia que separa a un campesino de la edad media que creía sin duda alguna lo que su arzobispo le decía, de nosotros que nos creemos casi cualquier cosa que los expertos dicen, es mínima.
En esta serie de artículos vamos a ver como el conocimiento científico, se ha convertido en muchas casos en una nueva religión que muchos utilizan para dar certeza al mundo, para convencer y para controlar al resto de la población bajo este nuevo credo.
Pero lo cierto es, que en la mayoría de los que hablan utilizando a la ciencia como avalador de sus ideas, poco saben de los principios del pensamiento científico, ni tienen la base científica para poder afirmar lo que afirman con un poco de consistencia.
A pesar de ello, la estadística se ha convertido en la nueva palabra de Dios, y sus resultados en la nueva verdad capaz de sustentar las más inverosímiles de las teorías.
El nulo conocimiento de los mínimos principios científicos de la mayoría, ha convertido a los expertos (economistas, psicólogos, médicos, físicos,...)en los nuevos sacerdotes que usando su propia jerga y esgrimiendo datos carecientes de sentido para el resto, consiguen persuadir que su realidad es la verdadera.
Les avalan 300 años de un avance tecnológico sin precentes en la historia de la humanidad. Y este simple argumento, provoca que al profano le resulte muy difícil contradecir o poner en duda, la verdad que defienden.
Pero veremos que la estadística y disciplinas afines, no son más que un intento falaz de querer apoderarse de la verdad (afán que va encontra del propio espíritu científico pero al mismo tiempo muy humano), y que la ciencia y sus principios se han alejado tanto de sus principios básicos, que hasta los propios científicos desconocen o han experimentado de primera mano, los principios que utilizan para generar más modelos, con lo que por lo general, no se cuestionan las bases o marco que hace posible sus propias hipótesis, creando un círculo viciosa muy peligroso.
Xavier Pirla
Director TI
jueves 3 de septiembre de 2009
El pensamiento crítico y las prostitutas del Raval
Lo que realmente es fascinante, son las estrategias o procesos mentales que llevamos a cabo para generar esas creencias. El estudio de lo que lleva a las personas a creer, o dicho en otras palabras, a darle sentido o significado a la realidad, debería ser el paso inicial de cualquier estudio sobre la persuasión.
Un estudio meticuloso de las condiciones que se tienen que dar para que un individuo se crea algo, nos lleva a la conclusión hipotética que estas condiciones suelen ser muy precarias y que en definitiva, vivimos en un mundo donde el pensamiento crítico (el que establece criterios para procesar la información) se deja en un segundo plano y en el que las personas, básicamente se tragan casi cualquier tipo de información.
En este blog, ya hemos hablado varias veces sobre esta cuestión, en diferentes ámbitos de nuestra vida cuotidiana, pero es interesante observar como este fenómeno se extiende por todos los ámbitos de la vida.
Solo es necesario observar como el caso de la prostitución en el Raval es tratado por el ciudadano de a pie. Muy pocos de los que opinan sobre el tema han puesto los pies en el barrio del Raval de Barcelona. Muchos de los que si, quizás lo hayan hecho durante horas donde esa problemática no existe o es inferior. Sea como sea, muy probablemente todos ellos habrán elaborado su propio creencia sobre el tema en cuestión, y la gran mayoría sin una fuente de información más creíble que la inferencia que hicieron un día que pasaron por ahí del tipo: “Si de día es así, como debe ser de noche”, o lo que vieron a través de unas fotografías más o menos explícitas.
Hasta no hace muchos años, las fotografías, las pruebas gráficas, se consideraban de un gran valor testimonial. Eran pruebas evidentes de lo que estaba pasando en algún lugar. Este punto nos lleva una vez más a reflexionar sobre como validamos la información.
Las fotografías son imágenes congeladas, y en muchos casos descontextualizadas. En ocasiones, las fotografías te permiten entender las circunstancias, el contexto, y en muchas otras no. Pero las fotos ya eran trucadas en tiempos de Stalin, haciendo desaparecer convenientemente disidentes o enemigos del pueblo sin que existiera el PhotoShop. Por otro lado, son conocidas las imágenes de la primera guerra del Golfo Pérsico donde se veía a un ave acuática languidecer empapada en petróleo, cuando esas imágenes eran de la catástrofe del Exxon Valdez en Alaska. En estos momentos, ya existen empresas que ofrecen el servicio de retoque de imágenes para fotografías de las vacaciones, pero ya hace bastante tiempo que sabemos que no nos podemos fiar de los cuerpos esculturales de los modelos de las fotografías. Y a medida que avance la tecnología, será mucho más sencillo retocar los videos.
Este punto nos lleva a evaluar la clasificación en términos de veracidad a la que estamos sometiendo a las fotografías y aún en menor medida, a los videos. Estos apoyos gráficos que en algún momento fuero una evidencia irrefutable de una situación, están perdiendo su status, pero quizás, nunca tuvieron que haber llegado a tener el que tuvieron. Simplemente, porque constituyen una evidencia muy sesgada de un hecho.
Este punto me lleva una vez más, al caso del Raval y como las personas, se apoyan en ciertos elementos para construir sus creencias. El hecho que salgan ciertos vecinos indignados hablando sobre la situación y unas imágenes o fotografías de unas calles que el 95% de los que las ven muy probablemente ni pueden reconocer, son suficientes para algunos para creer que el problema es real. Para otros, será eso y el recuerdo de una visita a una gran ciudad parecida a Barcelona, para otros, las palabras de un policía, para otros las de las propias prostitutas.
Nada de ello, nos puedo dar una lectura de la realidad, solo hipótesis. El punto a destacar es que a menudo, sí les damos el status de “descriptores” de la realidad y actuamos como si esas creencias nos dieran acceso a ella.
El caso es, que como en muchísimos otros aspectos de la vida, nuestro mundo se restringe a lo que tenemos a nuestro alrededor, y hasta en ese entorno más inmediato, muchas veces tenemos que realizar inferencias, llegar a conclusiones con una información muy limitada y alejada de la propia realidad.
Cuando la creencia que formamos se aleja de nuestra propia experiencia cuotidiana, es cuando los elementos que tenemos que tener en cuenta para formular adecuadamente esa creencia (que le da sentido a lo que está pasando), son en el mejor de los casos débiles.
Y es que el ser humano tiene una necesidad inherente de entender (comprender) aquello que pasa a su alrededor. Piensen por un momento, en los instantes posteriores a un suceso traumático, ya sea una catástrofe natural, atentado terrorista, accidente, la primera pregunta que suele verbalizarse es "¿Qué ha pasado?" De hecho, y pensado fríamente, la respuesta va ayudar poco a la resolución inmediata de dicha situación, pero si tranquiliza a una parte del ser humano que necesita darle un significado para poder interactuar con la realidad.
Nuestra necesidad de darle significado a la realidad, y en general un pensamiento crítico poco desarrollado, son el caldo de cultivo idóneo para que seamos fácilmente condicionados por grupos de interés en general o específicamente por personas que quieran persuadirnos de cualquier cosa.
jueves 27 de agosto de 2009
Bendita inconsciencia
Todos nacemos con una necesidad innata de interrelacionarnos con nuestro entorno y por ello, de comunicarnos.
Desde casi nuestro nacimiento vamos construyendo y refinando un sistema de comunicación con nuestro entorno que nos permite atender a nuestras necesidades, sean cuales sean.
Seguimos creciendo y cada vez nos comunicamos más eficientemente, pero dependiendo de nuestro entorno, de nuestras condiciones personales, etc.., seguimos desarrollando estas habilidades o no.
Pero este refinamiento de los procesos de comunicación se realiza de forma inconsciente, por lo que su mejora no se controla voluntariamente ni se tiene forma de hacerlo.
Talent Institut investiga y desarrolla tecnologías para llevar a la parte consciente estos procesos de comunicación. Y es en este momento donde aparece el riesgo.
Dependiendo de la flexibilidad mental de cada uno, así de como sus creencias, autoestima, etc., su proceso de aprendizaje puede ser más o menos intenso. Y es que algunas personas, cuando se les muestra un modelo formal de lo que están haciendo inconscientemente piensan que no están aprendiendo porque reconocen muchos de los patrones que utilizan aunque no sepan como los utilizan.
Por este motivo, creen no estar aprendiendo, porque no están "descubriendo" nada nuevo, pero de hecho, si sus habilidades están fuera de su control consciente, no pueden decidir como utilizarlas, ni saber cuando funcionan y cuando no. Ni como mejorar, ni como ser sistemáticos con los resultados.
Otros piensan que llevándolo al consciente van a empeorar su desempeño. Pero pensar esto es tan absurdo como pensar que a un buen jugador de golf ya no se le puede enseñar nada ni vale la pena que trabaje su técnica, porque ya es intuitivamente bueno.
Y es que existe la idea que la comunicación tiene que ir implícita, integrada con la persona, pero la verdad es que es una de las herramientas más poderosas para conseguir lo que queremos ya que nos permite influenciar a los demás y que por ello, debe ser mejorada continuamente.
Aún así, hay quienes creen que ya nacieron con ese don o que lo tienen muy desarrollado y que ya no tienen porque mejorar. La verdad, es que siempre se puede mejorar mucho y llevarlo si cabe, a la excelencia.
Pero para ello se requiere de la autoestima suficiente para aceptar con humildad, que hay mucho trecho aún para recorrer y que siempre se puede ser alumno.
